Una banda de menores asaltó a mano armada a otro chico: son los mismos apellidos de siempre
Mientras hay una inacción de los organismos de control competentes, los menores en conflicto con la ley siguen aterrorizando al barrio Lavalle y sus alrededores, a toda hora y contra cualquier persona. Ahora se metieron contra un chico de 16 años, con lo que significa ser víctima de la inseguridad a tan temprana edad.
Los comentarios de vecinos de la zona se repiten una y otra vez: "Son los mismos de siempre", "entran y salen como si nada" y "hasta que no maten a alguien van a seguir".
El último hecho policial sucedió ayer miércoles, minutos antes de las 20 horas, cuando el adolescente de 16 circulaba por la calle 20 al 700. Al llegar a una esquina, fue interceptado por un grupo de 10 personas, la mayoría menores vestidos con ropa oscura y encapuchados.
Uno de los delincuentes le exhibió un revólver y le sustrajeron su celular, una mochila con los útiles de la escuela y unos pocos pesos que traía consigo para comer algo después del horario escolar.
Un vecino comprometido, de los que lamentablemente cada vez hay menos, acogió a la víctima en su casa y dio aviso al 911.
Personal de la Comisaría 38 fue hasta el sitio, entrevistó al damnificado y éste les dijo que la banda se había ido hacia la calle 23, en sentido a la plaza del Lavalle.
Los efectivos se digirieron al punto mencionado y allí encontraron a los individuos con las mismas características brindadas.
Valiéndose de la experiencia del oficio en las patrullas, los miembros de la fuerza agarraron en el momento justo a un menor de 17 años con un elemento símil a un arma, y éste chico lo arrojó sobre un arbusto.
Efectivamente, era un arma de fuego corta de puño, tipo revolver calibre 32 largo, con un cartucho en la recámara; es decir, lista para disparar.
El ladrón al que le quedan unos pocos días para cumplir 18, se vio acorralado y llamó a su familia sobre la calle 21 y les dijo que los policías le habían pegado, una maña típica que se usa para zafar de las detenciones.
Rápidamente, cayeron al lugar sus papás, sus tíos, todos sus hermanos e incluso una abuela, y otros amigos del delito que ya han sido protagonistas de varias páginas policiales.
Todos se unieron en contra de la ley y arrojaron piedrazos, botellazos y fierrazos contra los agentes y contra el patrullero.
Los cuatro efectivos policiales se vieron superados por un número de alrededor de 25 agresores, por lo que se llevaron de inmediato al menor armado y se secuestró el revólver.
Seguidamente, organizaciones sociales no gubernamentales y de Derechos Humanos fueron hasta la Comisaría 38 para comprobar el estado del menor y para preguntar por qué se lo había detenido.
Se continuó con el protocolo de rigor y se informó al detalle el procedimiento policial, mientras que la víctima de 16 y un familiar estaban en la misma sede y nunca se le preguntó por su estado de salud ni se le brindó contención.
El fiscal Guillermo Ortiz dispuso medidas preventivas y se prevé una formulación de cargos contra el aprehendido.
Lo robado nunca apareció.