Menores en conflicto con la ley: ¿Quién los cuida y quién nos cuida?
Basta con salir de la oficina y visitar cada una de las comisarías de Viedma para ver una montaña de legajos de procedimientos policiales y observar que un gran porcentaje tiene como protagonistas a menores en conflicto con la ley.
Desde los organismos que deben contener a los chicos no se están viendo buenos resultados y en los mismos pasillos de las comisarías se palpa una desazón general, porque los apellidos de los demorados se repiten una y otra vez, y quedan libres en menos de lo que tarda un papeleo.
A esto también se le suma que hay procedimientos que los fiscales ordenan recién cuando sale el sol y los protagonistas de hechos policiales nocturnos tienen tiempo suficiente para desechar sus armas, su ropa, y otras pruebas.
En torno a la cuestión de minoridad, hay una especial atención centrada en los medios de comunicación y en la forma en cómo se comunica.
Incluso se hizo una advertencia a este medio, a través de un escrito de cuatro páginas que "no tiene como objeto ejercer algún tipo de censura, sino que se trata de proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes", firmado por la secretaria Legal y Técnica y por la delegada de la SENAF Zona Atlántica, figura conocida en 2016 cuando fue detenida por el incendio al edificio del Poder Judicial en Viedma.
Mientras los organismos provinciales fallan, lo más preocupante para muchos vecinos de a pie es que muchísimos menores que deben estar contenidos por la Provincia, son un riesgo tanto para sí mismos como para terceros.
Uno de los artículos citados por el Organismo fue el titulado "Una despensa fue el punto de ataque de delincuentes: actuó un menor que roba casi todos los días". En ese caso puntual, la dueña del almacén y pollería sufrió un profundo corte en la cabeza por parte de un menor que debería estar contenido por SENAF y se salvó de milagro, ya que el mismo chico ingresó con una pistola recortada, dispuesto a disparar.
Puertas adentro también hay mucha preocupación en torno a cómo se cuida a los menores, ya que en abril de este año, una adolescente denunció por abuso sexual a un operador de un CAINA. En ese caso también se reprochó la publicación de este medio, por una presunta “revictimización” de la víctima.
Por otro lado, fuentes policiales informaron a NoticiasNet que algunos vecinos habrían visto a algunos operadores tomando cervezas con menores en situaciones de vulnerabilidad.
La cuestión más preocupante, sin dudas, es que hay muchas situaciones de menores en conflicto con la ley que se repiten una y otra vez y muchos son calificados como "una bomba de tiempo". Lamentablemente, ya hay varios antecedentes de chicos que perdieron la vida por una ineficaz asistencia del Estado.
El caso más resonante fue en enero de 2019, cuando Adrián Huinca fue abatido por un bahiense en un frustrado caso del "cuento del tío".
Dos sujetos que llegaron desde Bahía Blanca en un Chevrolet Astra, se dirigieron hasta la esquina de 19 y 4 del barrio Mi Bandera para concretar la compra de un auto, fueron interceptados por Huinca y otro compañero delictivo y allí comenzó una balacera.
Murieron tanto Huinca como uno de los hombres que vino de la localidad bahiense, Leandro Gallardo. En ese caso, la fiscal Maricel Viotti Zilli informó que el chico tenía muchos antecedentes policiales y tenía que haber estado en un alojamiento en San Javier, con seguimiento de SENAF.