VIEDMA-VIVERO PROVINCIAL
Laboratorio de plantas: usan un tupper casero para dar vida a especies nativas y productivas
La investigación científica tiene un significativo peso específico para la sociedad y hay gente que desarrolla un silencioso trabajo de hormiga, paso a paso. Este es el caso del Laboratorio de Biotecnología Vegetal que funciona en el Vivero Forestal, y que la provincia tiene en Viedma.
Este núcleo capacitado se dedica exclusivamente a la micro-propagación por cultivo in vitro y aclimatación en vivero, de plantas nativas y exóticas para aportar a la restauración y protección del ambiente. Su tarea es básicamente multiplicar, a partir de semillas o material vegetal, especies nativas leñosas de ambientes áridos como el chañar, piquillín o jarillas, entre otros, para producir plantas con el fin de repoblar zonas afectadas por desmontes, desertificación o incendios.
En la actualidad, el equipo tiene ensayos –además- de sauces criollos, olivillos destinados a frenar médanos, pichanas y alpatacos también el rubro nativas. Se suman algunas productivas como frutillas, almendros y avellanas, y despliegan la tarea en articulación con el resto de las actividades con que el vivero como el desarrollo en los invernáculos de fragmentos de tallos (esquejes).
Cuando NoticiasNet visitó el lugar se hizo carne un recuerdo. El del Premio Nobel de Química 1970, el argentino Luis Federico Leloir, quien descubrió cómo se almacena la energía en las plantas y cómo los alimentos se transforman en azúcares que sirven de combustible a la vida humana. Trabajaba usando un guardapolvo de portero de escuela y sobre una desvencijada silla de paja.
En un lugar aislado del laboratorio viedmense desarrollan estas experiencias piloto criando los brotes en una especie de tupper armado con una ensaladera plástica de delivery acompañada por un capuchón que proviene de envases de cerveza. El equipo de especialistas no cuenta con cámara de aclimatación y cuando se corta el suministro eléctrico hay que salir corriendo para observar cómo se puede solucionar el inconveniente, y así evitar un retraso de dos días en la crianza de estas especies.
Aun así ya existen resultados provechosos. Unas 30 o 40 plantas ya se encuentran en invernáculos en período de aclimatación al ambiente luego de nacer en el laboratorio con mucha luz artificial. Con el tiempo, estas especies se pondrán luego a disposición de las distintas iniciativas gubernamentales, no gubernamentales, educativas o de producción, para ser utilizadas con fines de reforestación, recuperación de áreas degradadas, enriquecimiento u ornamentación.