IDEAL PARA EL DOMINGO
Cómo preparar el auténtico Pastel Japonés de Chocolate en pocos pasos
Resulta asombroso que con tan pocos ingredientes se pueda hacer un dulce tan glorioso. Se trata de una suerte de gelatina-mousse-púdin de chocolate que se prepara muy rápido y cuyo proceso de elaboración no puede ser más sencillo.
Su origen es incierto. No existen referencias que lo ubiquen en el país del sol naciente, aunque puede que sea esa textura temblorosa y suavona, lo que haya llevado a bautizarlo así. Además de lo fácil que es de preparar y de lo delicioso que está, este pastel rinde muchísimo. Con las cantidades indicadas más abajo se puede servir postre a unos ocho o diez comensales. Es bastante saciante, incluso para quienes siempre dejamos sitio para el dulce.
Empezamos picando el chocolate y mezclando el cacao con cuatro cucharadas de agua caliente, removiendo bien para que se diluya. Tenemos que obtener una pasta homogénea y sin grumos. También hidratamos la gelatina neutra, mezclándola en un bol con 80 ml de agua fría y dejándola reposar.
En un cazo calentamos la crema líquida para cocinar, la leche entera, la leche condensada y el azúcar. No tiene que hervir, solo hay que mantener caliente la mezcla. Incorporamos el chocolate picado y la pasta de cacao y removemos con unas varillas o tenedores hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados.
Ahora solo queda pasar la mezcla por un colador de malla fina -por si hubiera quedado algún grumo- y dejar que se atempere unos 15-20 minutos antes de pasarla a un molde bien forrado con papel vegetal. Esperamos a que pierda temperatura antes de llevar el molde a la nevera y dejar que tome cuerpo durante unas 12 horas.
Lo mejor es hacer este pastel de un día para otro, así nos aseguramos que su consistencia, a la hora de desmoldar, es la adecuada. En el momento de servir el pastel solo nos queda espolvorear la superficie con cacao en polvo y listo para llevar a la mesa.