"El Bolsón Expone" brilló en su primera jornada, con sus productos artesanales y con el calor de su gente
Un pedacito de la cordillera andina volvió a estar en Viedma, con "El Bolsón Expone", una feria con los mejores productos y artesanías de esta región. La primera cita fue este viernes, en el Paulo VI de Boulevard Ayacucho y Monseñor Esandi.
Hoy sábado y mañana domingo continuará de 11 a 22, un horario de corrido para que absolutamente todos puedan visitarla.
La entrada tiene un módico valor de $300, para jubilados $200 y menores de 12 no pagan. Con los números que se otorgan a cambio, habrá un sorteo con productos de cada stand, que entre todos suman un valor de 80 mil pesos. Este sorteo será este sábado minutos antes de las 21.
Apenas al ingresar ya el primer stand es de chocolates artesanales de la cordillera, de los mejores en el mundo junto con los de Bariloche. La variedad es total: está el clásico chocolate negro en rama y hay de un abanico de sabores que van desde menta, frutilla, frambuesa, con dulce de leche, con más chocolate adentro, Marroc, frutos rojos, banana y otros. El costo es de 1300 pesos cada 100 gramos, pero por lo que vale una barra de chocolate industrial se pueden llevar un interesante surtido artesanal.
En los siguientes puestos hay promociones de hierbas para agregarle al mate, mermeladas, mates hechos manualmente, cuchillos, quesos, salamines, yerbas orgánicas, juguetes, vasos ferneteros con logos a pedido, y mucho más.
En uno de los stands que visitamos se comercializan tablas de madera para uso hogareño, celosamente cuidadas con cera de abejas para que se preserven ante la humedad. Los valores van desde 2500 y hasta más de 7 mil pesos, dependiendo el tamaño.
Vicky, otra bolsonense ofrece sahumerios, limpia casa y cabecitas hechas con arcilla para colocar estas aromáticas. Acá aparece una de las tantas historias que se pueden encontrar en las charlas con los feriantes, puesto que está la figura de "Coquito", un personaje emblemático de El Bolsón.
El condimento especial de esta expo es el calor de los comerciantes, quienes se toman su tiempo para explicar a cada uno el paso a paso de todo lo que ofrecen, ya sea un sahumerío o un kilo de yerba orgánica. Nadie está apurado por el tiempo.
"Coquito": una leyenda en vida
Cuenta la historia que Omar Villalba, apodado "Coquito", era hijo de una familia adinerada en Buenos Aires. Sus padres murieron y su hermana juntó a su marido inventaron una historia con un par de cómplices. Para sacárselo de encima y quedarse con la herencia total, le dijeron que el General Juan Domingo Perón lo encomendó como su delegado personal en el pueblo bolsonense. El hombre de aspecto físico de un duende, se entusiasmó con la idea, fue hasta la región y allí fue recibido con bombos y platillos, se montó una farsa que continuó en estas latitudes por un hombre del Ejército que pertenecía a la familia de su cuñado.
"Coquito" se encargó de las necesidades de los más humildes, escribió cartas a la Fundación Eva Perón que en realidad llegaron todas a su cuñado y con la fortuna amasada por la familia siguieron con la fábula. Les hicieron llegar bolsas de harina, yerbas, azúcar, varios comestibles y ropa para el pueblo, que quedó encantado con el diminuto hombre.
Tiempo después se conoció que todo era una mentira y pasó de ser "príncipe a mendigo" y debió dedicarse a lustrar zapatos para sobrevivir. El pueblo lo siguió acogiendo con cariño, lo cuidaron recordando todo lo que consiguió para la gente y posteriormente lo caracterizaron como "un duende", y fue uno de los personajes más encomiables de El Bolsón. Un psiquiatra que se fue a vivir a El Bolsón le construyó una casa parecida a la de un duende, lo llevaba de paseo por todos lados y a sus 73 años falleció tras un accidente cuando el facultativo manejaba de Bariloche a El Bolsón.