PULSO ARTÍSTICO
Némesis Chagallo la gran propulsora del tango en la Comarca
El tango es una danza surgida en el siglo XIX de la fusión de aportes afroamericanos, criollos y la inmigración europea, que nació a fines del siglo XIX en los arrabales de Buenos Aires y luego se extendió al resto del país.
En la capital rionegrina el tango también tiene su historia y sus propulsores, que son muchos, pero tal vez ninguno le puso la pasión para capacitarse y enseñar a quienes lo quisieran como lo ha hecho Némesis Chagallo.
En conversación con NoticiasNet, Némesis contó cómo llegó al tango, cómo nació la pasión por esta danza y por qué siempre quiso enseñar sin pedir nada a cambio.
Por el tango viajó a todo el país, incluso cuando era joven muchas veces sin plata, haciendo dedo para participar de “las milongas bonaerenses”.
Némesis Chagallo
Consultada por sus inicios, contó que “mi acercamiento al tango es muy anecdótico porque de chica hacía teatro, con Vero Caliva entre otras compañeras, y un día estábamos haciendo una de las tantas actividades que tenía el Municipio en el Centro Cultural y recuerdo que no nos podíamos concentrar en el ejercicio que teníamos que hacer porque se escuchaba música constantemente. Nosotras estábamos en la sala de danzas, arriba de la Biagetti, entonces el profesor nos dijo que había que estar preparado para todo así que bajamos para ver qué pasaba”.
Al llegar a la sala Alcides Biagetti “nos encontramos con gente mayor que pasaba música en bandejas, estaban “Tito” Leon, papá de Mabel, y Julio Onetti, dos comunicadores de Radio Nacional Viedma. También estaban Gestoso y Cambarieri entre otras personas. Ellos luego fueron los impulsores de la peña “Virulazo”, por entonces tenía 14 años y fue mi primer acercamiento al tango”.
Con respecto al nacimiento de la peña, comentó que “ellos –Onetti y León- se habían enterado del fallecimiento de Jorge Martín Orcaizaguirre, popularmente conocido como “Virulazo”, quien fue un gran bailarín de tango y un referente importante de la década del 1970 y 80. Frente a esta noticia los comunicadores y otras personas decidieron armar la peña que la bautizaron con su nombre, fue un 2 de agosto de 1990”.
Luego, “junto con Mabel León, Dorita Orengo, Pichuco Scorolli y otros músicos que se sumaron a la Peña “Virulazo”, se logró el contacto con Elvira Santamarina, viuda de Virulazo, y se consiguió que nos visitara. Lo hizo con Juan Carlos, su hijo más chico. Ellos hicieron una presentación y nos apadrinaron la peña. De esta manera se creó una relación muy linda y gracias a Mabel León es que voy a Buenos Aires y comienzo un largo camino en el tango”.
En aquellos años “en la peña no teníamos docentes, pero en el ir y venir de Buenos Aires adquiero conocimientos y los empiezo a compartir”.
A la par de esta situación, “por aquellos años llegaron Ricardo Oliver y Rosita Oliver, bailarines de tango. Ellos bailaban un tango muy diferente, con mucha elegancia. Empezamos a escuchar Pugliese, que era un tango mucho más fino. Aún hoy tengo la imagen de Rosita y Ricardo bailando “La Mariposa”. Como recuerdo, no era que ellos hacían una presentación, mostraban. En ese momento me enamoré del tango profundamente”.
Por aquellos años, los primeros diez de la restaurada democracia, “con su hijo Leandro Oliver comenzamos a bailar. Ellos venían cada tanto, porque era la época en que todavía se hablaba del traslado de la capital. En esos viajes trajeron unas cintas de VHS de filmaciones de bailarines, de los hermanos Misse –andrea y sebastian-, que hacían presentaciones en salones de bailes y tremendas coreografías”.
Movida por la pasión del tanto, “miraba esos videos en casa, copiaba y se lo enseñaba a su hijo Leandro. Los dos mirábamos los VHS y comienza la gran magia. Después las poníamos en distintos temas musicales, era una novedad absoluta en esos años para Viedma”.
En aquella época “se bailaba tango, pero no con ese estilo, me refiero a una impronta con cortes, con quebradas, con figuras, ganchos, vuelos, bajadas. En la peña Virulazo se bailaba tango, también venía alguna que otra orquesta, pero no había milonga, por ende no se veía baile de ese tipo, como destreza”.
Por aquellos años “iba y venía cada vez que podía capital federal. Con Elvira empiezo a ir a las milongas y veo que el fuerte no estaba en la zona centro de lo que hoy se conoce como Ciudad Autónoma de Buenos Aires –CABA-, estaba en los barrios y sigue siendo así”.
Si bien durante la década del 90 “era muy chica y no sabía dar clases, en un momento me animé y se abrieron las clases de tango en el club Sol de Mayo, en Alsina y Buenos Aires, tenía chicos de cinco años hasta adolescentes, “Coco” Maresco y Silvio Aostri daban para los mayores”.
En esas primeras clases “empiezo a transmitir mis conocimientos, primero en la peña, después en forma particular di clases en el CURZA, en Puerto BarArte, junto con Mauro Mesa. Luego con la segunda camada de mis alumnos, empezamos con un pequeño semillero y también seguía con la peña”.
En uno de los cambios de gestión de la peña El Virulazo “nos vamos al Centro Cultural, hasta que hubo una división en la peña y junto con Mabel Leon, que me apoyó, mucho armamos la asociación amigos del tango El Fuelle. La integraban todos los chicos mayores de 18 años que fueron la primera camada de alumnos de la peña”.
Luego junto a otras personas ligadas al tango, entre ellas Dorita Orengo, formaron la Asociación “Perfume de tango”, proyecto que luego lo tomó el Municipio de Viedma y en el Centro Cultural II la sala para tango lleva el nombre de “Dorita Orengo”, reconocida bandoneonista de la Comarca.
Casi a la par pusieron en marcha la primera milonga semanal que la llamaron “Tamango y Fungi”. “Para juntar fondos para la asociación vino el Sexteto Milonguero, eso fue 2013”, recordó Némesis Chagallo.
Actualidad
Consultada por su actualidad, Némesis manifestó que “sigo con las clases, estoy en el Colegio de Arquitectos, con mi sala en Carmen de Patagones, que se llama Logias de Tangos porque está en la “Casa de los Massones” y se encuentra ubicada en calle Roca 24. En el lugar además de tango hay clases de guitarra, de música, sala de ensayo, es un pequeño centro cultural”.
En cada uno de sus talleres, “todos los años los alumnos se renuevan, viene gente nueva y bueno, mi intención es seguir, dale para adelante”.
La que menos cobra
Al preguntarle por qué es la profesora de tango que menos cobra, Némesis se sinceró y expresó que “antes no las cobraba, no pedía nada monetario a cambio de las clases. Después me insistieron y lo tomé como un incentivo y cuando me preguntaban por qué no cobraba tenía mi explicación hasta que estudie Gestión Cultural y ahí fue cuando comprendí que mis saberes tiene un valor”.
De todos modos, “a mí la pasión por el tango me pasa por otro lugar, no tengo problemas en enseñar. Lo digo así porque por el tango me escapaba de mi casa y me iba a dedo a Buenos Aires para aprender a bailar En esos años me puse en la cabeza que nadie más iba hacer eso en Viedma y lo logré. Hoy Viedma y Carmen de Patagones tiene tango todos los días, hay lugares para bailar, musicalizadores, bailes, me siento realizada”.

Al ser consultada por su presente y qué significa el tango para ella, con emoción en los ojos expresó que “me pasa la vida, el tango fue y es gran parte de mi vida. El tango es más de la mitad de mi vida, fue el sostén durante mucho tiempo y sigue siendo mi pasión. Hace unos días cumplí años y me sentí muy querida por todos, en especial por mi hermano, Alejandro “Colo” Chagallo”.
Para cerrar la charla y al ser consultada por lo que viene, adelantó que “tengo una propuesta de Paulo Bidart, estamos con una idea de abrir la escuela de Beba Bidart, pero es un proyecto. Eso sería como institucionalizar la enseñanza porque me pasa que la peña va renovando autoridades y en una de esas renovaciones me piden que de clases.