La miserable burla que sufrió la esposa de Jonathan Caracciolo
El crimen de Jonathan Caracciolo sigue impune. No se sabe nada respecto al culpable de la bala que terminó con su vida el miércoles 5 de julio, entre las calles 20 y 24 del barrio 30 de Marzo. Desde entonces, el apellido Caracciolo se ha repetido una y otra vez en este portal y seguirá siendo así, como dice la familia, hasta que se haga justicia.
Angélica Riquelme, esposa y madre de cuatro hijos que criaban junto a Jonathan, habló con Radio Noticias y dio a conocer una repudiable y miserable burla hacia la familia. Una situación que amerita que los expertos en tecnología sigan investigando.
Primeramente, expuso: “Jonathan fue a comprar y recibió una bala de un par de inadaptados, que andan en las calles haciéndose los pistoleros a cualquier hora del día. Los pibes no pueden ir al playón de la plaza del 30 del Marzo, no pueden ir a jugar a la pelota tranquilos”.
“Yo tengo a mis hijos que van al merendero de la iglesia y en pleno día están a los tiros. Les decís que si escuchan tiros que no salgan, porque vos no sabes cuándo aparece una bala perdida y en este caso le tocó a Jonathan. El tiroteo era a dos cuadras de mi casa, ¿quién iba a imaginar que le iban a arrebatar la vida por ir a comprar pan?”, agregó.
“Yo no sé quiénes estaban a los tiros esa noche, porque si bien vivo en el barrio yo no sé quiénes estaban a los tiros en el 22 de Abril, que ya es otro barrio. Capaz que la persona que estaba a los tiros pasa enfrente de mí, me da las condolencias y capaz que estaba a los tiros esa noche, yo no lo sé”, remarcó.
Y seguidamente, dio a conocer una asquerosa burla hacia ella: “Capaz que fue uno de los que me puso en el Facebook que cuando vuelva que traiga el pan, en forma de burla, desde un Face trucho, capaz que fue uno de ellos. Sinceramente, están haciendo eso en forma de burla”.
“Dicen 'que siga haciendo marchas la loca esa'. Yo sé que más de uno piensa ¿quién lo mandó a comprar pan a esa hora? Pero cualquier gente que vive en el barrio sabe que trabaja todo el día, llega a las 10 de la noche a su casa, ve que no tiene pan y sale. Nadie está libre de que no le pase esto, juzgan, pero no saben lo que pasó. Quedó la comida en la mesa, saqué los canelones del horno y quedaron arriba de la mesa”, detalló finalmente.