Rehabilitación y Kinesiología siguen boyando: hay pacientes que deben tomar dos colectivos
Los profesionales del Hospital Artémides Zatti de Viedma, que se dedican al área de Rehabilitación y de Kinesiología, están cansados de boyar de una punta de la ciudad a la otra.
Con la excusa de la pandemia, se los envió al edificio del Hogar de Tránsito de Mujeres en 7 de Marzo y Urquiza, tiempo después los trasladaron a CADEJUR y ahora fueron enviados al Hospital Escuela de Kinesiología de la Sede Atlántica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), que a criterio de los empleados no se ajusta a los servicios que presta el Zatti.
Asimismo, queda en la rotonda Cooperación y Ruta 1, un lugar alejado del ejido urbano y con una sola frecuencia de colectivo.
En diálogo con Radio Noticias, la médica Valeria Busso dijo: "Estamos en otro lugar que es amplio, pero la gente viene manifestando que le está costando mucho venir hasta acá, porque queda muy lejos de la zona en donde viven, como Lavalle y Loteo Silva. Por otro lado, hay 300 metros de piedra para caminar hasta la zona y hay gente que está viniendo en taxi porque se les complica tomar dos colectivos o salir dos horas antes para llegar hasta acá".
"Hay muchos tratamientos que están teniendo discontinuidad y realmente es llamativo", indicó y completó: "El espacio es mayor que CADEJUR, pero hay días donde el barullo es bastante incómodo, cuando atendemos niños, a gente con dificultades sensoriales y el manejo diario se complica un poco".
La especialista marcó que no es un trabajo fácil, porque muchas personas asisten con muletas, con sillas de ruedas, hay personas con dolores y hay varios adultos mayores.
Por otro lado, citó que hay dificultades para poder dialogar con otros especialistas que están directamente ligados con esta área, como con los traumatólogos, pediatras, neurólogos y otros expertos.
Consultada sobre las respuestas por parte de las autoridades, señaló: "Nunca los traslados fueron comunicados cercanos a la fecha, no hubo un consenso ni se nos tuvo al tanto, ahora directamente se nos avisó una semana antes. Nos gustaría ser parte de esto, buscar otro lugar que sea accesible para todos como fue con el Hogar de Mujeres".
A diario se atienden aproximadamente 60 personas. María Belmar, una de las pacientes, comentó a este medio: "Yo sufro de lupus y mi enfermedad me ha atacado los músculos y las articulaciones, así que ahora estoy en este lugar que es muy lejos. Yo vivo en el Lavalle y el colectivo pasa cada una hora, si no me dan justo los horarios tengo que estar media hora esperando, está muy lejos".
Asimismo, remarcó: "La atención es tremendamente buena, pero tengo que tomarme el colectivo que nos deja como a mil metros para llegar, imaginate con la lluvia y con el barro cómo hacemos para llegar".