El Hogar Refugio llevará el nombre de "Carlos Cabrera" en honor a destacado hacedor de la solidaridad
El Municipio de Viedma tomó la decisión de bautizar al recientemente recuperado "Hogar Refugio" para personas en situación de calle con el nombre de "Carlos Cabrera".
Esta elección busca reconocer y poner en valor la obra de este hacedor, quien dirigió y administró el hogar de tránsito de hombres dependiente del Obispado durante muchos años.
El hogar de tránsito, que funcionó en el mismo lugar donde ahora se pretende habilitar un espacio para las personas en situación de calle bajo la coordinación de áreas del Estado, fue una iniciativa surgida desde el Obispado de Viedma, bajo el liderazgo del entonces Obispo Miguel Esteban Hezaine, y encomendada a "Carlitos" Cabrera.
El intendente de Viedma, en la ceremonia de inauguración, anunció la decisión de enviar al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para nombrar al hogar con ese nombre: el objetivo es reconocer su obra, así como el compromiso de su familia y de todas las personas que lo acompañaron en momentos especiales para la comunidad.
Se sabe por prédica de enorme cantidad de personas que lo conocieron, que Carlos Cabrera fue un hombre comprometido y apasionado que dedicó su vida a ayudar a los más necesitados.
Una de las características destacables de su labor en el hogar es que no recibía un sueldo del obispado de Viedma, sino que lo había convertido en "autosustentable", en una época en la que el término era poco conocido.
Cabrera, quien era serigrafista de oficio, tenía un taller de serigrafía en el hogar y trabajaba junto con aquellos que se encontraban alojados allí.
Además, incursionó en el catering, preparando comidas para las delegaciones que visitaban la zona y los encuentros de distintas organizaciones.
El hogar no solo albergaba a personas en situación de pernocte, sino que también brindaba refugio a familias y hombres que se trasladaban a la futura capital federal, allá por 1987, y buscaban un lugar seguro donde quedarse.
Muchas de estas personas encontraron en el hogar su primer refugio en Viedma, y hoy en día muchas de ellas residen en la ciudad.
Otro aspecto destacable es que en el hogar se implementó por primera vez un dispositivo de "Casas de Medio Camino" de Salud Mental, donde se realizaban actividades y se brindaba atención a pacientes de esta área.
Carlos Cabrera contó con el apoyo de las comunidades eclesiásticas de base, surgidas en torno al sínodo diocesano impulsado por el obispo Miguel Esteban Hezaine, que cambió la iglesia por una comprometida con los más necesitados.