La inflación en Viedma es un polvorín: los números no mienten
Cada vez los sueldos alcanzan menos y ningún dirigente nacional le encuentra la vuelta a la inflación, que repercute a nivel macro y micro en cada punto del país. Viedma no es la excepción y no hay ningún producto básico que se haya mantenido en números manejables.
En julio de 2022 un paquete de yerba valía $795 y hoy cuesta $1270, un kilo de pan se situaba en 300 pesos y hoy sólo dos tiras se le acercan a ese valor, las conocidas galletitas con membrillo en el medio duplicaron su costo y están $400, y otros artículos que salen el doble que hace un año atrás son el paquete de arroz, los fideos tallarines y la harina.
Por otro lado, el aceite trepó de $750 a $1240 y lo que más ha escalado a valores inusitados son los tomates, ya que un puñado de cherry ya equivale a un billete naranja, el de mayor denominación.
Y lo más caro, lo que pasó a ser un lujo, son las carnes. El asado pasó de $1495 a $3340, la carnaza de paleta de $1230 a $2400, la carne picada o molida que salía $715 ahora está $1310, y la nalga para milanesas de $1475 a 3 mil pesos.
Además, los pollos ahora salieron volando, puesto que antes era la carne más accesible y hoy que juntar 1600 pesos. Otra alternativa es el filet de merluza, que lamentablemente también aumentó de 890 pesos a $1700.
La última medalla de aumentazo se la lleva un producto que es clave en el hogar: los huevos. Para comprar un maple en cualquier negocio de gran superficie o mediana hay que desembolsar dos horneros.