2023-04-13

Abuso en Patagones: “Si le decís a tus papás los voy a agarrar con un cuchillo”

Aceptó la invitación de un amigo para tomar algo y terminó como rehén de otro hombre. A pesar de haberlo denunciado dos veces y de tener una orden de alejamiento, lo tiene cada vez más cerca. El drama de una vecina maragata. 

Una joven maragata vive con temor de cruzarse con su abusador, ya que no tiene un domicilio fijo y lo vio ingresar en una vivienda a pocas casas de la de ella. Según contó la víctima, cuando coinciden en algún comercio o en la calle, la mira de manera intimidante.

El abuso ocurrió en noviembre de 2022, en la casa de Carlos en Patagones, quien fue denunciado y sobre quien recayó una orden de alejamiento. Todo comenzó con un mensaje de un amigo de ella que la invitó a tomar algo. Llegaron a la vivienda del acusado y a los pocos minutos su acompañante salió a buscar un cargador de celular. 

Ante esta situación, Carlos le dijo: “Ya se fue tu amigo, estamos solos”. Luego, cerró con llave. La joven rompió en llanto y suplicó que la deje ir. Justo en ese momento, sonó el teléfono y le ordenó a su rehén que se vaya a la pieza, pero luego decidió irse él a la habitación y la dejó en el comedor.

Al regresar, se sentó junto a la víctima y comenzó a tocarle una pierna, luego se bajó el pantalón y le refregó el pene por todo el cuerpo. Desesperada, la chica reaccionó y utilizó la mesa como escudo.

Para no despertar sospechas en los vecinos, para que no hubiera gritos, el abusador tomó una botella de vino y se fue a la habitación. Desde allí le dijo: “Vení así te doy lo que querés”. 

“Yo estuve preso, si le decís a tus papás los voy a agarrar con un cuchillo. Soy un hombre de campo y quiero tener hijos con vos, que salgan con ojos verdes”, advirtió el captor en forma repugnante. 

Pasaron varios minutos, y la víctima comenzó a escuchar ronquidos. Se acercó a la habitación, vio que el hombre se había dormido y aprovechó para escapar. Justo en ese momento su amigo estaba forzando la reja para ingresar.

Al poco tiempo, la joven caminó junto a su padre y se cruzaron al abusador, pero lejos de escapar se quedó mirándolos fijamente de modo intimidante. Además, lo vieron ingresar a una vivienda que queda a pocas casas que la suya.

El hecho ocurrió a fines de noviembre del año pasado y  el caso se trasladó a la Fiscalía de Bahía Blanca. Sin embargo, la afectada aseguró que “los tiempos de la Justicia son demasiado lentos y me siento desprotegida, porque a pesar de la prohibición de acercamiento me lo sigo cruzando”.

En diálogo con este medio, dijo que habría una segunda víctima que aún no se animó a denunciarlo.

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