2023-04-06

A 36 AÑOS DE LA LLEGADA A VIEDMA DE JUAN PABLO II

Aniversario: una visita histórica y un marcado impulso a la causa de don Zatti

Este viernes 7 de abril se cumplen 36 años de la histórica visita del entonces papa Juan Pablo II a Viedma, en la segunda y última gira papal por la Argentina, donde se aprovechó la ocasión para impulsar la causa de la beatificación de Artémides Zatti, el enfermero santo de la Patagonia.

Aunque el trámite ya se había iniciado 10 años antes, no lograba avanzar en las más altas esferas del Vaticano. Fue el propio Juan Pablo II quien lo beatificó 15 años después, el 14 de abril de 2002, y Francisco lo canonizó el año pasado.

"El hermano Artémides Zatti vivió su vocación salesiana en comunidad consagrándose a los enfermos especialmente a los pobres en la ciudad de Viedma", dijo el papa en aquel momento.

En el aeropuerto Gobernador Castello, una multitud, contabilizada en decenas de miles, se congregó no solo para recibir y saludar al Papa sino también para escucharlo.

Fiel a su destino, el obispo Miguel Esteban Hesayne denunció las violaciones a los derechos humanos que sucedían en el país junto al obispo de Neuquén, Jaime de Nevares.

El pontífice polaco recorrió 10 ciudades del país en 6 días, desde el 6 al 12 de abril de 1987, y su visita más recordada es la siguiente, por los habitantes de Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, que fueron las ciudades visitadas por Juan Pablo II.

En Viedma, el papa tuvo un especial reconocimiento a la evangelización salesiana que, desde allí, se irradió hacia toda la Patagonia, con especiales palabras de aliento hacia los mapuches y los pobres.

"Siento una gran alegría por haber podido venir hasta Viedma, centro de irradiación evangélica en la dilatada región patagónica, para manifestar el amor del Papa por todos y cada uno de vosotros", dijo el pontífice después de descender del avión que aterrizó en el aeropuerto Gobernador Castello.

Recorrió un improvisado sendero en el papamóvil y recibió el cálido saludo de las miles de personas que se habían congregado en el lugar para aclamar su presencia.

"Vosotros, amadísimos hermanos, sois los continuadores de una magnífica tradición evangelizadora y misionera, que desde hace poco más de un siglo, se ha ido desarrollando admirablemente en estas tierras, gracias al constante celo apostólico de los salesianos, unido al de las Hijas de María Auxiliadora", expresó Juan Pablo II.

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