La talentosa Ailén Lascano Micaz sigue en el foco nacional y buscará cruzar el Canal de La Mancha
El periodista Mariano Jasovich se inmiscuyó en la historia de Ailén Lascano Micaz e hizo un detallado informe sobre nuestro talento local, para el portal Infobae, uno de los más leídos a nivel nacional.
Allí narra sus sensaciones cuando se sumerge en ríos o lagos con temperaturas de 5 grados y de su próximo desafío: cruzar el Canal de la Mancha, “el Everest” de este deporte. La joven cerró una temporada de invierno europeo 2022/23 perfecta. Ganó en varias especialidades del circuito y por cantidad de puntos fue elegida la mejor nadadora en aguas heladas.
Ante las proezas que ha logrado, nadando en aguas de bajísimas temperaturas, precisó: “La cabeza muchas veces queda en blanco. Es como una sensación de que no estás pensando en nada. Sólo en ver como se mueve el cuerpo. Y el silencio es muy potente”.
“El agua helada se practica por tiempos cortos para evitar el congelamiento. Todo el cuerpo se pone en alerta. Cuando nado muchas veces escucho los latidos de mi corazón. Sentís solo el aquí y el ahora. Es como que la cabeza no va más allá hacia el futuro y tampoco hacia el pasado. No hay recuerdos, solo el instante en que estás nadando”, explicó.
Sin embargo, el agua tan fría hace que los deportistas tengan que tener recaudos. “El nado no se termina cuando salís del agua, sólo cuando estás recuperado. La peor experiencia fue en Siberia, antes de la pandemia de coronavirus. Hacía como menos 20 grados y se me congelaba hasta la toalla”.
Después de esos momentos que a veces pueden generar tensión llega la paz. “Cuando ya te recuperaste y volviste a una temperatura normal, la sensación es de una gran plenitud”.
Por ahora, este deporte no la deja cumplir el sueño de dedicarse sólo a eso. Tiene una beca del Gobierno de Río Negro que le permite entrenar, algunos amigos la ayudan con alojamiento en Europa cuando tiene que viajar y siempre se suman nuevos sponsors para algunos de sus desafíos.
De la misma manera, Ailén enfrenta sus desafíos también en aguas abiertas. Antes de la pandemia, realizó la vuelta a la isla de Manhattan en Nueva York. Estuvo casi 9 horas en el agua a unos placenteros, para ella, 18 grados. Pasó entre el skyline más famoso del mundo y en la zona del parque de diversiones de Coney Island. “Me sentía como en una película pero abajo del agua -recuerda Ailén sonriente-. Igual, la mejor parte fue una alejada del centro que era muy agreste y me sorprendió. No esperaba ese tipo de paisajes”.
La chica cuenta que la perspectiva de lo que la rodea es muy diferente a caminar por la orilla del mar o de una laguna. “Desde el agua es como estar inmersa en el paisaje. Sentís a que tu mirada puede ser similar a un animal que surca el mismo río, por ejemplo. Yo lo comparo con tener unos anteojos con lo que se ve todo como con neblina. Y de golpe en el agua todo es claridad”.
Y contó que su próximo sueño es cruzar el Canal de la Mancha este año. Es conocido como el “Everest” de los nadadores. “Son 33 kilómetros, pero se vuelven muy cuesta arriba por las contracorrientes al final del recorrido, el tráfico marítimo y las medusas que te pueden atacar” contó y completó que ya tiene en su cabeza como serán esas casi 15 horas en el agua.