Ingredientes:
- 1 kg de harina común
- 1 cda de sal
- 50 g de levadura fresca
- 30 cc de aceite
- 500 cc de agua tibia
Preparación:
- En un bol, colocar la harina y mezclarla bien con la sal; formar un hueco en el centro y añadir la levadura fresca desmenuzada con las manos.
- Es importante que la harina y la sal estén bien mezcladas porque de no ser así, el contacto de la sal con la levadura hace que ésta pierda su propósito leudante.
- Hacer un hueco en el centro nuevamente, añadir el aceite y de a poco ir vertiendo el agua tibia; la cantidad de agua dependerá de cuánto líquido absorbe la harina, por lo que debemos tener cuidado de no excedernos.
- Unir todo hasta formar una masa que no se pegue en las manos.
- Luego, hacer un bollo y colocarlo en un bol tapado a temperatura ambiente; dejar que la masa duplique su volumen.
- Una vez que la masa haya duplicado su volumen, volcar sobre la mesada y ejercer una leve presión con la yema de los dedos para retirar el “gas” generado por la levadura.
- Estirar la masa lo más fina posible y cortarla con un cortante o un vaso. Si notamos que la masa nos quedó un tanto gruesa, con un palo de amasar podemos afinar más, siempre y cuando se mantenga la forma circular.
- Colocar todas las piezas sobre una placa apenas enharinada y llevar a horno a 200º C. hasta que la base se dore.
En este momento queda listo para disfrutar, saborear y compartir.