El Defensor del Pueblo de Viedma dio un pantallazo de los problemas que recibe a diario de los vecinos
En octubre del año pasado, Marín Pérez Morando asumió el cargo de Defensor del Pueblo en Viedma y, desde entonces, trabaja codo a codo con los vecinos. Los reclamos se multiplican y él, como nexo, buscar que ciertas cuestiones lleguen a buen puerto. Por lo pronto, y si bien en una charla con Radio Noticias (105.5) admitió que en enero bajaron los reclamos, algunos hay y todos para el mismo lugar: la falta de agua en los barrios.
Sobre su gestión en estos pocos meses que lleva al frente como defensor municipal, indicó: “Arrancamos con reuniones con las juntas vecinales del barrio Santa Clara, con la de El Cóndor, cuando se acercaba la temporada, y repasamos una serie de temas que algunos fueron canalizados con las oficinas de la delegación”.
¿Qué viene observando? “En realidad, lo que viene faltando es un poquito más de gestión en algunos temas que vienen demorados. En el caso del 22 de Abril fue que la semana pasada el barrio se había quedado sin agua potable. Por suerte eso se resolvió. Si persisten las pérdidas de agua, pero ahí hay un tema de competencias”.

“Además, en época estival, si bien nunca es bueno quedarse sin agua, en esta época se profundiza el problema. En el barrio Guido, por ejemplo, vuelve el tema porque son cañerías de muchos años y cuando se normaliza el servicio y se recupera la presión, genera roturas”, dijo y agregó: “Se tienen que juntar los responsables de los distintos organismos y tener una tarea de comunicación más efectiva, independientemente que hay responsabilidades del vecino y de la empresa, pero es el límite delgado de la línea municipal”.
“La verdad es que a veces son obras menores y habría que tener un equipito, una guardia permanente de personal contratado o alguien, independientemente de la guardia de ARSA que tiene que ver con otro tipo de situaciones, porque ya sabemos que no se va a resolver de un día para el otro. Me parece que cuando son obras menores no hay que esperar a que se inunde todo un complejo independientemente de si lo va a arreglar ARSA, la provincia, el municipio, la nación… El problema es que estamos tirando agua potable que tiene todo un gasto. Hay que cuidar el recurso”, se lamentó.
A continuación, volvió a poner énfasis en el tema: “Tiene que haber alguien para esos pequeños detalles para que no estemos todas las semanas reclamando por esto. Que el vecino haga el reclamo y que haya una respuesta rápida. El vecino también tiene responsabilidad en las obras menores”.
Por otro lado, se refirió a una problemática que atraviesa el Guido. “Hay cuestiones de luminaria que habría que ver, porque estuvimos recorriendo y no están en buen estado. Eso genera un peligro para los transeúntes y para los chicos. También estuvimos viendo árboles de mucha frondosidad y que superan la altura del edificio, y habría que hacer una mirada para ver si están en condiciones de mantenerse o si hay que cortar o desramar”.
“Son reclamos que uno toma y yo canalizo porque me parece que hay que revisarlo porque si no se hace a tiempo, puede ser complicado. Sobre todo, en lugares cercanos a escuelas, a un jardín, esas cosas hay que verlas con tiempo”, comentó.
Regresando a El Cóndor, una de las cuestiones está vinculada a los cortes de energía eléctrica y a cierta deficiencia. “Ya lo hablamos con el delegado y ya se hizo una presentación. Ya antes de la temporada la baja de tensión era muy notoria en las luces de los espacios públicos y de viviendas individuales. Una cosa es que se corte el suministro por una cuestión climática o circunstancial y otra cosa es que en un día normal ver como disminuye la tensión. Eso sí es preocupante”, cerró.