2023-01-25

A 26 años del asesinato de José Luis Cabezas: qué es de la vida de los asesinos

A 26 años del crimen de José Luis Cabezas, sus familiares y colegas realizarán homenajes en diferentes puntos del país para recordarlo. El reportero gráfico fue secuestrado, torturado y asesinado durante la madrugada del 25 de enero de 1997, un año después de tomar la foto que le puso rostro al empresario Alfredo Yabrán, uno de los hombres más poderosos del país por ese entonces.

Los homenajes comenzarán, a partir de las 11, en el monolito frente a la terminal de micros de Pinamar, ubicada sobre avenida Bunge, en el ingreso a la ciudad balnearia. Luego, a las 19, los actos continuarán en la cava localizada en el kilómetro 385 de la ruta provincial 11, a la altura del partido bonaerense de General Madariaga, donde el cuerpo del fotógrafo fue hallado calcinado dentro de un vehículo Ford Fiesta.

El medio Noticias, el día de hoy contó sobre la vida de los integrantes de la banda “Los Horneros”, quienes asesinaron a Cabezas y respondían a Yabrán y su jefe de seguridad, Gregorio Ríos.

Actualmente, los asesinos están en libertad:

Gustavo Prellezo, el ex comisario de la Policía Bonaerense y autor de los dos disparos que mataron a Cabezas, está en libertad. Desde 2010 en adelante la Camara de Apelación y Garantias en lo Penal Sala N° 1 le otorgó diversas morigeraciones de prisión: pudo cumplir parte de su condena en su casa, hasta que le otorgaron la libertad condicional en 2017, cuando aún no había purgado su condena.

Se recibió de abogado y se matriculó en el colegio profesional de Quilmes, aunque el rechazo de sus colegas hizo que su matrícula sea vetada. Luego consiguió que lo aceptaran en el de Capital Federal, a pesar de que se presentó una queja formal. Se publicita como abogado en las redes sociales, en donde es muy activo. 

Silvia Belawsky, ex esposa de Prellezo, también fue condenada durante el juicio. En su caso no se la encontró culpable del asesinato, pero sí de realizar una denuncia falsa por el robo del auto que utilizó luego su entonces marido para cometer el crimen. Cumplió su condena y desde entonces vive en La Plata. Su testimonio fue clave para establecer el vínculo entre los ejecutores y Yabrán.

Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán, obtuvo la prisión domiciliaria en 2006. Siete años después se le dio la pena por cumplida. 

Horacio Braga y José Auge también siguen con sus vidas en La Plata. Braga ejerció como procurador, trabajó en la ONG “Reinserción social dirigida”, encargada de ayudar a las personas presas a rearmar sus vidas luego de la cárcel, y también en la cooperativa textil kirchnerista Kbrones.

Alberto “La Liebre” Gómez, el comisario responsable de liberar la zona para que ocurriera el crimen, fue detenido en 2020. Fue capturado por la policía en posesión de fusiles de guerra, cuchillos, municiones y miras telescópicas, todo sin permiso de portación. 

La causa no avanzó, y quedó libre a pesar de que es un delito no excarcelable. Según una fuente consultada por NOTICIAS en ese momento, esto habría sido posible gracias al poder y contactos que aún mantiene “La Liebre”. A pesar de su condena a reclusión perpetua, estuvo menos de 15 años en prisión.

Aníbal Luna, otro de los policías condenados por el crímen de José Luis Cabezas, rearmó su vida en General Madariaga, aunque sus movimientos levantan muchas sospechas. Terranova, la empresa química en la que él trabajaba, le firmó en su momento un convenio para quedarse con una parcela en el nuevo parque industrial.

Sergio Gustavo González, integrante de “Los Horneros”, había quedado en libertad en el 2005, pero volvió a prisión en el 2015 por una causa vinculada el narcotráfico.

En cuanto a Sergio Camaratta, ex oficial de la Bonaerense, fue liberado en 2006, pero regresó a la cárcel en 2012, tras una revocación de su pena. Murió tres años después.

Una suerte similar sufrió Hector Retana, quien murió en la cárcel en 2001 de un paro cardíaco luego de padecer una enfermedad.

 Alfredo Yabrán nunca pudo ser juzgado, ya que cinco días después del testimonio de Belawsky que motivó su pedido de detención por parte del Juez Federal de Dolores, José Luis Macchi, se suicidó en una de sus estancias en Entre Ríos. El 20 de mayo de 1998, acorralado, el entonces todopoderoso empresario optó por pegarse un disparo en la boca con una escopeta calibre 12.70 antes que enfrentar a la Justicia.

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