2023-01-09

El estremecedor relato de la surfista que rescató a un chico en El Espigón: “Ingresé al agua sabiendo que dejaba a mis dos hijos”

Florencia León Ruiz charló con NoticiasNet y contó todo lo que vivió de principio a fin. Con la angustia del final, porque, siendo madre, se metió a un lugar más que peligroso sin saber con qué se iba a encontrar.

Durante la tarde del domingo 8, en El Espigón se vivió una escena de suma tensión cuando un joven estuvo a segundos de ahogarse. Un momento dramático que terminó bien gracias a Florencia León Ruiz, que no dudó en involucrarse. Se trata de un lugar peligroso para aquel que va a disfrutar y no sabe de las corrientes marítimas, y demás. Un espacio, en Playa Bonita, que necesitaría de más personal para alertar y socorrer, en el caso que sea necesario.

Pero regresando al caso, Flor charló con NoticiasNet y contó en primera persona cómo fue esta experiencia. Por un lado, el orgullo de haber colaborado para que todo terminara bien. Por otro, ese momento exacto en el que se detuvo a pensar en que es madre de dos hijos y que los dejó en la orilla para ir al rescate de un desconocido. Pero no sólo eso. Porque ella conoce ese lugar y sabía que se estaba metiendo en un lugar peligroso. Además, sin saber cómo iba a reaccionar la persona que se estaba ahogando, en la desesperación.

En primer lugar, contó que es guardavidas hace 10 años (no está ejerciendo) y surfista desde hace 7. Con ella estaba su marido, Sebastián Urquijo, que también tiene un recorrido de guardavidas desde hace más de 15 años. Ellos van durante todo el año a surfear a El Espigón.

“Fuimos temprano y a la tarde, ya estábamos cerca de la escalera, al reparo, tomando mates, cuando vinieron corriendo a avisarnos que se estaba ahogando una persona. Yo no tenía nada encima y salí corriendo mientras la gente me iba indicando dónde estaba…se veía en la puntal del espigón”, comenzó y agregó: “Mi marido ubicó a los nenes con conocidos y salió atrás mío”.

Luego, contó como siguió la escena una vez que ya estaba en el agua: “Ingresé por una zona que se ha descubierto mucho de arena y estaba lleno de piedras. La marea estaba más bien alta. Se podía pasar por el otro lado del espigón, pero todavía había mucha agua y este chico estaba bastante lejos”.

(Foto: Florencia y su marido con sus dos hijos que dejaron para ir al rescateo del chico que se estaba ahogando)

 

“Me resbalé en las piedras, me golpeé, y logré pegarme bien contra el espigón porque se hace una corriente de retorno porque la marea va haciendo pozos. Ese rinconcito, cualquier persona que se pare ahí es rápidamente arrastrada por el mar. Nosotros lo usamos como ingreso para ir a surfear”, agregó Flor.

Luego, la situación límite: “Entré rápido, pero por momentos lo perdía de vista, hasta que me levantó una ola y lo vi que estaba con la cabeza debajo del agua, muy cansado. Se lo veía muy agotado. Se hundía, aparecía, se volvía a hundir…es la primera vez que me pasa que siento que si no me apuraba se hundía por completo. Buscar una persona fondeada en el mar debe ser una experiencia muy horrible”.

“Llegué, lo alcancé, tuve miedo de que se me colgará, pero el chico estaba muy cansado. No intentó nada, no tenía fuerza ni para agarrarse de mí. Ahí lo mantuve a flote, llegó mi compañero que venía 2 metros atrás mío y entre los dos lo sostuvimos”, comentó. En el lugar había otros surfistas. Lisandro Gutiérrez les ofreció la tabla, lo subieron ahí y lo sacaron. También se sumaron Martín Villegas y Martín Cambarieri.

Ya en la playa, lo siguió acompañado. Por su conocimiento, le hizo una evaluación rápida, le fue hablando y dando indicaciones. “Estaba en shock, bastante desorientado, por suerte estaba con un amigo. Ahí le comenté que quien sufre un principio de ahogamiento puede presentar hipotermia, que se podía descompasar, tener vómitos, mareos, para que estuviera al tanto”.

Una hora después ella lo fue a ver para ver cómo estaba. Ya algo mejor, le contó que se estaba bañando, dejó de hacer pie, había un pozo, que se hacen porque al haber piedras la playa se modifica todo el tiempo. Al meterse en ese pozo inesperado lo arrastró hasta el espigón y esa corriente lo arrastró. “Hubo mucha gente ayudando desde afuera, Adrián Caliva que les pidió a los chicos que estaban con la tabla que se metieran, un gran trabajo en equipo”.

“A los guardavidas les falta personal en esas playas habilitadas. El Espigón no es la misma playa de hace 20 años. Ese lugar requiere de un servicio específico”, dijo y cerró: “Yo no estoy en funciones e ingresé al agua sabiendo que dejaba a mis dos hijos afuera, sin saber si era una sola persona o había más personas debajo del agua”.  

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