Marenco hizo un balance y sacó a la luz la realidad del IPROSS y el sistema de salud en general
Se avecinan las fiestas de fin de año, el momento de hacer balances, y en este punto, el sistema de salud es el más comprometido. Sobre todo, lo que tiene que ver con los insumos. Mucho es importado y ante un dólar que se dispara, una inflación que no se detiene, todo se vuelve complejo. En lo que respecta a Río Negro, quién brindó una mirada fue el titular del IPROSS, Alejandro Marenco.
De antemano, en lo que fue este 2022, en la charla con Radio Noticias (105.5), se refirió a la imposibilidad de proyección que tuvieron y que, lejos de acomodarse con el tiempo, mes a mes se volvió más difícil. “Ha sido un año duro. Habíamos previsto en el presupuesto, para este año, un 70 por ciento de inflación”, comenzó.
“Nos sorprendieron dos cosas: la volatilidad de mercado que fue tremenda, una disminución de la accesibilidad a los insumos importados específicos porque por más que tienen una vía preferencial algunos de ellos, un costo diferencial… por ejemplo, arrancamos con un costo de un medicamento específico para un paciente, que a principio de año estaba 26 millones de pesos por dosis, y la última compra, que fue ayer, 72 millones”, ejemplificó.
Luego de eso, explicó: “Es un insumo importado, de baja incidencia, alto costo. Es un medicamento que se paga para un solo paciente, con una enfermedad congénita. Está todo bien, pero esto refleja que el IPC de salud no es el que tenemos marcado por la Dirección de Estadísticas y Censo”.
“Fue un año difícil, muy amenazante, pero que fuimos resolviendo gracias a un entendimiento con el trabajo transversal con el gobierno, un diálogo permanente con los prestadores y los proveedores y un trabajo muy fuerte sobre el trabajo de la junta de administración y el equipo de trabajo del IPROSS”, dijo y agregó: “Lo que pasa que hay una desesperación, una carrera, porque todos tratan de cubrirse”.
Luego de eso, se refirió a la presión que están recibiendo en esta época del año. “Este mes, que las instituciones tienen que pagar salarios, bonos y todo eso, presionan sobre el IPROSS para que parte de la deuda, que es reconocida y que tenemos con ellos, se vaya achicando”.
“Terminamos el año con tensión, como todo el mundo, como todas las obras sociales nacionales y provinciales, pero con un horizonte de expectativa de que el año que viene cambie el tema y tengamos cierta previsibilidad por lo menos…Hoy no la tenemos ni a 60, 30, 15 días”, indicó.
Ante este panorama, sentenció: “Somos un sector que somos precios aceptantes. Nosotros podemos llegar a buscar las ofertas, pero es un constante crecimiento de los costos. Uno trata de aplacar con las licitaciones, fondeas la provisión por 3 o 6 meses y de esa manera sabes que lo tenés. Pero las empresas cotizan con una expectativa de costo financiero. Un laboratorio grande no te sostiene un precio más de 15, 20 días, y las droguerías que se proveen de ellos no pueden sostener el precio más de 30 días”.
“Lo que es salud nacional se está poniendo difícil y es factor amenazante. De todas maneras, estamos trabajando para poder llegar a los afiliados, el tema de los insumos se va a poder resolver", informó y tranquilizó.
Prestaciones en Capital Federal
En este punto, comentó que desde 2020 hasta la fecha desde el IPROSS se establecieron convenios con el Hospital Universitario Austral, el Hospital Güemes, la Fundación Fleni y que con el Favaloro trabaja por prestación.
Sobre eso último, explicó: “Es porque el convenio, realmente… otra cosa que tenemos es que es tan burocrático poder hacer un convenio, que te lleva en muchos casos hasta un año. Para cuando llegas, los valores que vos habías pactado ya dejan de ser válidos. Es tremendo los requerimientos que se piden”.
Falta de profesionales
“En la región, me preocuparía más por la incorporación de...hoy vemos el problema del recurso humano especializado como algo difícil de instalar en la zona. Pediatra no lo tenés, son difíciles de conseguir, un ginecólogo, alguien que no se dedique a... Hoy, la profesión de médico intensivista, pediátrico, ginecólogo, es muy difícil de tener, un generalista”, enfatizó.
Esto se transformó en un gran dilema y, según Marenco, hay una situación que, si no se atiende de raíz, será complejo d resolver en un corto y mediano plazo. La profesión por excelencia de otros tiempos ya no lo es y dio sus indicios del por qué. “La explicación es que simplemente no hay estímulos a nivel nacional ni locales para ciertas especialidades”, dijo.
“Para que la gente estudie tenés que ver que la inversión de tantos años de estudio y profesionalización tenga como respuesta una retribución acorde a la inversión en años de estudios y tiempo. Hoy es todo más corto y entonces, dedicarle 11, 15 años para luego no tener una retribución acorde...”, se lamentó.
¿Se puede solucionar? “Hay una manera de revertirlo y se llaman plan o proyecto de salud. Esto no es a cuatro años...Cualquier modificación que se hizo, ya sea en Uruguay o España, por poner como ejemplo países de habla hispana, lo hicieron con 20, 30 años de trabajo”.
“Se decide cómo va a ser tu esquema sanitario, cómo lo vas a financiar y qué tipo de profesiones vas a tener, cómo se va articular. En base a eso determinas qué vas a estimular. Esto tiene que venir desde la universidad para que sepan que van a tener un backup de trabajo y que van a tener un trato preferencial. Estimulas lo que querés estimular y desestimular, como hace estados Unidos o Canadá, aquellas en las que tienen exceso de profesionales. También definís cómo va a ser tu mecanismo de atención de salud”, cerró el tema.