Justicia por Lourdes: su hija estaba recuperándose de un accidente y de repente, el hospital comunicó que murió
Lourdes Juárez, de 19 años, tuvo un grave accidente en noviembre de 2021 en moto. La joven viajaba junto a su novio Alex Rodríguez (21), cuando un conductor borracho a bordo de un Citröen C3 los chocó en una esquina de la ciudad de Mar del Plata. El joven murió dos días más tarde. Lourdes, que viajaba como acompañante, sufrió heridas de gravedad y estuvo más de un mes en coma, pero sobrevivió.
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Según comentó la familia, el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) llegó a darle tres horas de vida a Lourdes, y en tres ocasiones hasta sugirieron desconectarla. Tenía los dos pulmones reventados, entre otras lesiones. El 22 de diciembre, contra todos los pronósticos, sus ojos volvieron a abrirse. Desde entonces, la recuperación de Lourdes fue casi milagrosa: la vieron sonreír, hablar, escribir y hasta caminar.
La evolución de la joven fue milagrosa, hasta la pasaron a una terapia intermedia donde todos sus familiares aseguran que estaba “bárbara”. Sin embargo, el 21 de enero de este año, en forma repentina y sorpresiva, la vida de Lourdes se apagó.
Según el expediente a cargo de la Fiscalía de Delitos Culposos y al que tuvo acceso el medio TN, no hay dudas de que la víctima “falleció como consecuencia de una obstrucción a nivel de la traqueotomía producida por la acumulación de mucosidad”.
La limpieza de la zona debía ser realizada por el cuerpo de enfermeras. Y se deja constancia de que “algunas lo hicieron correctamente y otras no”. Lourdes fue atendida por unas 20 personas. Al no poder individualizar a los o las responsables de la mala praxis, la Justicia se declaró incompetente para efectuar imputaciones por homicidio culposo. E increíblemente resolvió archivar la investigación hasta la aparición de nuevas pruebas.
“Nos dan la razón de que a mi hija no la atendieron bien y que la mala limpieza generó la obstrucción que derivó en su muerte, pero dicen que no pueden encontrar a los responsables”, resume Patricia Pérez, madre de la víctima, en charla con el mismo medio.
“Le dije al fiscal que me estaba tomando el pelo. En el expediente hay declaraciones de médicos que dicen que ella era aspirada a diario, cuando el fallo dice exactamente lo contrario”, continúa Patricia, y su indignación se vuelve más grande: “Lourdes está enterrada hace casi un año y los médicos que la atendieron siguen trabajando”.
Qué reveló la autopsia que le hicieron
La primera de las dos autopsias realizadas al cuerpo estableció que Lourdes tenía un golpe en el pómulo derecho y una fractura en el tobillo izquierdo: ninguna de las dos lesiones tenía vinculación con el accidente. Es decir, que ocurrieron después.
Otro detalle apuntado por la querella radica en que la joven estuvo varias semanas aislada a raíz de un supuesto cuadro de Covid-19. Sin embargo, la familia asegura que fue sometida a tres hisopados y todos dieron negativo.
“En esos 18 días, a mi hija apenas pude verla 10 minutos a través de un vidrio. Ahí ella me dijo que en el hospital la maltrataban y que incluso una enfermera le había pegado”, detalla. “Tengo un papel escrito por mi hija el 10 de enero. ‘Las enfermeras son malas. Nadie me quiere limpiar’, dice”.
“Cuando fui a buscar a la directora -continúa la mamá- para denunciar el hecho, nunca la encontré. Recién cuando mi hija muere, me dice que estaba al tanto, pero que debí haberlo reportado a través del libro de quejas. Es una cargada”.
Cuando recibió la triste noticia
Patricia Pérez dice haber recibido el llamado de uno de los médicos, que le informó que Lourdes estaba bien. Que escribía y se había pintado las uñas. Era el 20 de enero.
“Mamá, te tengo una noticia. Mañana a las 11.30, por una excepción autorizada por los médicos, vas a poder entrar a verla”, fue el mensaje que Patricia escuchó al otro lado del teléfono.
Al día siguiente, la mujer llegó un rato antes al HIGA. Faltaban apenas 10 minutos para el reencuentro cuando recibió la peor de las noticias: “Su hija murió, lo siento mucho”.
En medio de la impotencia y la desesperación, Patricia recibió varias negativas en el intento por ver a su hija. Cuenta que recién pudo ingresar “por la fuerza” un rato más tarde, cuando “ya habían limpiado toda la escena”.
“La habitación había sido baldeada con alcohol. Y mi hija también estaba bañada en alcohol, empapada, adentro de una bolsa, con moretones en la cara”, denuncia.
Desde entonces, Patricia comenzó una batalla legal para saber qué ocurrió con Lourdes. Todavía no pasó un año y la Justicia le da la espalda.