Don Zatti también produjo un milagro en Viedma salvando la vida de una mujer
Los milagros de Don Zatti no se remiten al sacerdote Bossio o al ciudadano filipino, y si bien la Comisión Médica Religiosa del Vaticano no la tuvo en cuenta, la capital rionegrina tiene su propio antecedente.
Por caso, la vida de Patricia Pustula tuvo un antes y un después, luego de un suceso que la marcaría por siempre. Todo sucedió un 8 de junio de 2003, mientras descansaba en su hogar y buscaba un poco de calor en una jornada fría de invierno pero de repente una chispa que saltó del leño provocó que su pollera se prenda fuego y allí comenzó su odisea.
Pasaron ya 19 años y hoy rememoró lo sucedido y aseguró que fue "realmente un testimonio de fe". "Me estaba calentando en mi casa, quise poner el leño al máximo y saltó una chispa que me tomó la pollera y cuando me vino a auxiliar mi esposo, ya tenía las piernas quemadas", relató a Noticiasnet.
"Cuando mi hija me ve, me dice 'mamá, tenes fuego en la pollera' y yo estaba parada, entonces cuando intenté apagarla me quemó las dos manos y encima como tenía un cancán, y eso fue peor. Nosotros vivíamos en el Barrio América, y cuando sucedió esto mi marido se estaba bañando y mis nenas, una estaba estudiando en la mesa y las otras dos mirando Operación Triunfo", agregó.
Fue durante este difícil episodio, cuando Patricia recurrió a su inquebrantable fe para implorarle a Don Zatti que la ayudará a salir adelante luego del accidente.
La vecina viedmense, continuó recordando lo sucedido y añadió: "Los vecinos comenzaron a escuchar mis gritos y mi marido no se dio cuenta porque pensó que eran las chicas mirando la tele. Me fui para el baño y me ayudó a sacarme lo que me quedaba de ropa, pero estaba muy 'shockeada' y con mucho dolor. Llegó la policía y después mis padres, que me vieron tirada y cuando me quisieron ayudar tanto una de mis hijas como mi esposo también se quemaron. Tenía las dos piernas quemadas"
"Cuando llegó la ambulancia me tuvieron que sacar en silla de ruedas y sentía tanto dolor que pensé que me moría de un infarto. Ahí cuando me llevaban le pedí a Don Zatti que me ayudara y es un verdadero testimonio de fe, aunque muchas personas pueden llegar a pensar que es una pavada. Para mí hace muchos que existe como santo y por eso mi pedido fue que me ayudara porque mis hijas me necesitaban", manifestó.
Su recuperación: la esperanza en manos de Don Zatti
Patricia fue trasladada al hospital viedmense y allí tuvo que permanecer más de un mes, para recuperarse después de haberse quemado el veinte por ciento de su cuerpo.
"Me llevaron al hospital y la situación era muy difícil. Pensé que iba a ir por uno o dos días y estuve 32 internada y entrando día por medio al quirófano porque me tenían que sacar todo eso tejido necrosado, para volver a sangrar y que se regeneren los tejidos. Estuve en Terapia y me hicieron transfusiones de sangre, porque perdía mucho líquido, pero siempre le pedí a Don Zatti y a la Virgen para que me ayudaran", contó al recordar aquella dura jornada.
Su fe fue fundamental para volver a caminar y dejar atrás la internación. "Una al estar quemada puede exponerse a cualquier infección y yo no tuve ni una, por eso la fe me dio la fortaleza para volver a estar de pie. Aprendí a caminar de nuevo y tuve que mostrarme bien cada vez que mis nenas me iban a ver, por eso digo que el respaldo de la fe es lo que no sé, pero se siente", dijo.
La santificación de Don Zatti
"También me pasó que le pedí por otras cuestiones y siempre me ayudó con cosas cotidianas. Lo que yo siento es visceral y para mí Don Zatti es un santo desde siempre, más allá de este movimiento que está realizando la iglesia ahora. Fue una persona como nosotros y que en uno momento determinado me ayudó con un favor y luego comencé a confiar en él", explicó.
Por último, Patricia se refirió a la reciente canonización de Don Zatti. "Ahora se exterioriza lo que a uno le pasó con anterioridad. Don Zatti antes no era santo pero concedía los favores, por eso ahora está donde merecía estar hace mucho, para que más gente lo conozca y pueda trascender fronteras para hacerse conocido a nivel mundial. En mi caso, siempre fui transmitiendo su condición de santo a mis familiares y amistades, por eso cada vez que alguien se encuentra en una situación límite y se acerca al negocio, saco una estampita de Don Zatti para pedir con fe", cerró.