2022-11-11

Larraquy pasó por la Feria del Libro en Viedma y dio una charla magistral sobre Malvinas: historia y experiencia vivida

El periodista e historiador pasó por la capital rionegrina para hablar de un tema que nos abarca a todos. Un repaso desde lo vivido que lo hizo mucho más entretenido para los presentes.

En el marco de la 12° edición de la Feria del Libro en Viedma, que tiene lugar en la excapilla María Auxiliadora, se están realizando charlas y exposiciones. Una de ellas, que se llevó a cabo durante la mañana del sábado 11, fue un conversatorio de Malvinas que protagonizó el periodista, escritor e historiador Marcelo Larraquy.

Si nos enfocamos en su obra, su más reciente libro se llama La guerra invisible: el último secreto de Malvinas. Justamente -y como su nombre lo indica- Larraquy comentó, ante un número importe de alumnos que siguieron atentamente su relato, detalles de lo que se puede leer en sus páginas. Un repaso histórico por fuera de lo que se conoce, de lo que tenemos en la memoria, al que llegó tras mucho tiempo de investigación y de ahondar en detalles.

Pero antes de meterse de lleno en el conflicto bélico, en todo lo que tuvo que ver con lo geopolítico de ese entonces, remarcó que él estuvo en las Islas Malvinas. Contó sus sensaciones, lo que le pasó por el cuerpo y la mente tras haber pisado ese suelo, tan cercano y lejano al mismo tiempo. Con todo lo que trae aparejado desde lo político, espiritual y emocional.

Una experiencia que lo marcó a fuego y que supo describir como si lo estuviera viviendo en el aquí y ahora. “La cuestión Malvinas es algo que se trasmite de generación en generación. Lo fuimos aprendiendo en el colegio. Esa idea de que está: el himno, la escarapela y Malvinas. La historia de La hermanita perdida”, comenzó la charla.

Luego sí, se enfocó en aquella visita que Larraquy realizó allá por el año 2012 con el objetivo de hacer una suerte de relevamiento de cómo se vivía. Estuvo 15 días y ese tiempo fue suficiente para que cada fotografía sacada con sus ojos quede guardada en el disco de su memoria. “Realmente es transformador”, fueron sus primeras palabras, con la que describió e hizo una síntesis que no necesitó aclaración.

Pero, a continuación, al ver las caras de sus interlocutores con ganas de más, agregó: “Cuando uno llega ahí no sabe si es su país...pero a la vez no siente que es su país, pero porque la cultura es distinta, las costumbres son distintas, la gente...pero tampoco se siente en el extranjero. No se siente que se esté en Alemania. Es un lugar en el que uno se formula miles de preguntas”.

“Es como tener un hermano que nunca conociste. Eso es lo que me pasaba a mí cuando dialogaba con los isleños. Yo no les digo Falklanders porque es despectivo, porque, además, ellos llevan 7 generaciones ahí. Y si bien fue una generación implantada, en la usurpación británica, que fue el 4 de enero del 83, ellos también tienen a sus familiares en el cementerio. Entonces, todo eso te hace vivir que ellos también fueron constituyendo una vida propia”, agregó el periodista.

Por otro lado, agregó: “Yo fui al cementerio Darwín, donde están enterrados los héroes de Malvinas, que fue un espacio que les fue cedido, algunos aún con tumbas desconocidas que tratan de identificarse, que están en el campo de batalla todavía y otros que son llevados al cementerio. Imagínese lo que es para exsoldados estar en ese cementerio con las personas que combatieron al lado, que están enterrados en una isla que no es reconocida como su propio país. Tiene una cuestión emocional muy fuerte”.

Luego, contó una situación algo particular que los dejó a todos perplejos: “Aquella vez, ellos desplegaron la bandera argentina y se sacaron una foto con las cruces. Y a la noche, en una casa en la que estábamos todos, vino la policía local, que la policía local es minúscula. Piensen que en la cárcel hay un solo detenido...Malvinas es 10 cuadras a la redonda, es algo muy pequeño lo que es el casco urbano, después tiene sus costas, obviamente. Bueno, vino la policía a advertirnos que sacar la bandera argentina en el territorio estaba prohibido y que no lo hicieran más. imagínense el impacto que tuvo eso, el no poder desplegar la bandera”.

Un paso que invita a reflexionar

Continuando con el tema, pero trazando un paralelismo, retrocedió en el tiempo. No mucho más atrás. Tan sólo una década de lo ocurrido en el 82. “En los años 70 había muchísima comunicación entre los argentinos y los isleños. A tal punto, que Argentina construyó el aeródromo de Malvinas, porque antes, los aviones, acuatizaban en el mar”.

“Entonces, en un acuerdo del año 71, construye ese aeródromo y la inauguración, que estaban todas las autoridades de las islas, todas las autoridades oficiales de Argentina, y estaba la bandera británica y la bandera argentina. La bandera argentina llegó a estar en las islas, en los años 70, ¿pero a través de qué? De la comunicación, de acuerdos...los isleños venían al hospital de Comodoro Rivadavia a tratarse enfermedades. Había becas para isleños que venían a estudiar a Buenos Aires o a la Patagonia. Y la visita a Malvinas de los argentinos, como paseo turístico desde la Patagonia era como ir a Mar del Plata”.

Para finalizar este hecho puntual remarcó: “Esto me gusta representarlo, porque si bien ahora hay una distancia que marcó la guerra, una distancia de hielo por muchos motivos geopolíticos porque hoy en día Malvinas es una base militar, también hubo un acuerdo de integración comunitaria entre las islas y el continente. Me parece el camino mejor, más allá de la política diplomática, el camino para acercarse es visitar las islas y hablar con los isleños. Eso es una forma de integración a futuro para que, de alguna manera, dejen de desconfiar de nosotros, los argentinos del continente, y podamos abrazarnos en una comunidad única”.

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