Caso Leonel Benítez: “Él manifestó que temía por su vida”
En la madrugada del domingo 24 de julio apareció sin vida Leonel Maximiliano Benítez, de 24 años, en un calabozo de la Comisaría Primera de Viedma.
La primera información fue que se trató de un suicidio, pero la familia desconfía de esta versión.
Se trata de un joven que estaba en prisión preventiva por agresión contra su pareja.
Una hermana de Benítez habló con NoticiasNet y comentó que él temía por su vida, por presuntos apremios ilegales de la Policía y que tiene dos denuncias formuladas.
En este sentido, expuso: "Como familia estamos destrozados. Él previo a su muerte realizó dos denuncias por apremios ilegales de la Subcomisaría 63, donde fue golpeado y torturado con un cinto. Él realizó denuncias y manifestó que temía por su vida".
"Se le realizó tomografía y una autopsia, y yo a mi hermano en el cajón lo vi con hematomas en sus brazos de aproximadamente 12 centímetros. Así que yo quiero que se haga justicia", añadió.
Asimismo, indicó: "Una vez lo esperaron en la esquina de la casa de mi mamá, con el patrullero apagado y ella lo denunció. Lo detuvieron y lo golpearon, le sacaron dos celulares y uno de ellos era de mi mamá. Las denuncias por apremios ilegales tienen su número de expediente y tienen un hilo con lo que le pasó".
"Desde la Comisaría 63 siguió custodiando a mi hermano y no me lo dejaron ver para saber en qué condiciones estaba, las tres veces que fui me dijeron que estaba incomunicado y desde la Secretaría de Derechos Humanos me dijeron que eso no estaba bajo ley", manifestó.
"Mi hermano era consumidor de estupefacientes, tuvo un largo recorrido en las comunidades y había sido detenido por agredir a su novia", dijo en alusión a su aprehensión y recalcó: "él tenía un hijo de cuatro años que al día de hoy pide verlo y su mamá no sabe qué decirle, queremos justicia por mi hermano que ya no está".
Una denuncia previa
El 27 de abril de este año, Benítez narró que a la 1:30 iba hacia su casa tras un cumpleaños y lo paró personal de la Subcomisaría 63 en la calle Murillo al 300.
Lo requisaron sin problemas, no le encontraron nada y le habrían dicho: "este es el putito de la denuncia". Luego le habrían propinado dos piñas en las costillas.
Según lo denuncio, logró zafar, corrió hasta su casa y allí le habrían sacado el celular, se lo habrían roto y lo habrían tirado contra el piso.
Incluso, denunció que uno lo tomó del cuello, le pegaron dos patadas en la espalda y lo arrastraron hasta la casa de un vecino.
"Acostate a dormir, nena", habría sido el mensaje final y se acabó el traumático episodio.
La familia Benítez quiere que esta denuncia a la que accedió este medio y otra de torturas se añadan a la causa de investigación de la muerte del chico.