El enfermero herido en Cona Niyeu llegó a Viedma para terminar su recuperación
Esta mañana, Arcenio Centeno vino en un avión a la ciudad de Viedma, para finalizar su recuperación tras la explosión de un calefactor en Cona Niyeu.
El enfermero fue víctima de una explosión en una precaria sala que funcionaba como lugar de primeros auxilios en el Paraje Cona Niyeu y tanto él como su hijo sufrieron graves quemaduras.
Su evolución fue considerada un verdadero milagro, ya que semanas atrás fue derivado con respirador artificial al Sanatorio Güemes de Buenos Aires, en un vuelo sanitario dado su estado de salud.
Centeno es auxiliar de enfermería desde hace 33 años, y hasta el momento de la explosión estaba encargado del Centro de Atención Primaria de Cona Niyeu, donde permanece desde hace 20 años.
“No es para cualquiera. Yo soy de la región, pero muchos llegan y están muy poco tiempo, no aguantan”, relató desde Buenos Aires, donde estaba internado. “Estoy trabajando ahí desde el 2001, enfrentando lo que venga”, dijo. Y ese enfrentar “lo que venga” también significaba realizar todo tipo de tareas en un marco de extrema precariedad, como las que había el día del accidente.
“Veníamos reclamando por las condiciones. El puesto periférico tiene muchos años y se estaban cuarteando todas las paredes, las puertas no se cerraban, todo era un tema y estábamos cada vez peor. Con el tiempo el comisionado se decidió a arreglarlo y por eso nos dieron otro lugar a donde atender a la gente: una vivienda cedida por la Escuela, que tenía clausurado el gas. Nos llevaron caloventores pero no daban abasto, entonces nos trajeron un tubo grande de 50 kilos de gas”, relató.
El problema fue cambiarlo, algo que debió hacer Arcenio como parte de las multitareas que realiza desde siempre. “Empezó a perder gas y no había como pararlo. Explotó todo, no quedó nada. No sé cómo salimos, nos salvamos de milagro”.
Indicó que no recuerda lo que siguió a la explosión. Habrá sido un sonido sordo que se anticipó a la voladura de los techos, la destrucción de las paredes, el reguero de artefactos desparramados alrededor de la vivienda donde estaban trabajando a la espera de que se realizaran los arreglos demandados desde hacía largo tiempo en la salita destinada originalmente para este uso.