Atención: imágenes sensibles
El triste destino de un cachorro que marca una realidad: se renueva el pedido por castraciones masivas
Si bien es una realidad que se vive en mayor o menor medida, en todo el país, en Viedma, ciudad que nos compete, es alarmante el crecimiento del número de perros callejeros. Si bien hay refugios y asociaciones que llevan estadísticas, para los que no, alcanza con dar un paseo por la Costanera.
En esa zona se ven una gran cantidad de animales producto de una reproducción que no es controlada. Esto, claro está, se replica en los barrios. El gran tema es que la comida no les alcanza y se está viviendo una gran crueldad que solo se puede frenar arrancando el problema de raíz, con castraciones masivas.
La triste realidad se puede ver en que los perros más grandes se comen a los más chicos, a los cachorros. Canibalísmo puro. La ley de la selva se empieza a ver en la ciudad, en animales domésticos. Sin ir más lejos, de esto vienen advirtiendo los proteccionistas locales.
“Este pequeño animalito es otra víctima de un Estado indiferente e incapaz de asumir responsabilidad respecto a políticas públicas de castraciones masivas; no hay respuesta al problema de la superpoblación animal”, reza un comunicado en el que se adjuntan las imágenes de un perrito abandonado, que si bien era alimentado por gente solidaria, el estar en la calle terminó con su vida de una manera atroz: comido por otros de su especie.
Ante esto, la renovación del pedido para que se trabaje en el tema: “El Estado que hace oído sordo a la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, la cual establece que todos los animales tienen derecho a ser respetados. Se le reconoce su condición de seres que sienten, y como personas no humanas con derecho a la vida y a la salud, principios consagrados en la Ley Nacional N° 14346”.