2022-06-25

Viedma vivió una mágica noche con la Fogata de San Juan

Anoche se volvió a disfrutar de una fiesta que año tras año no pierde la llama: la Fogata de San Juan. Fue frente al centro vasco de la calle Alberdi 169, una de las colectividades con una fuerte impronta en nuestra zona.

Además del fuego, hubo bailes y cantos típicos y se acercaron personas que no pertenecen a esta comunidad, alertadas por la curiosidad de lo que estaba pasando.

Rocío Basterra, presidenta del centro, agradeció al cuerpo de bomberos que aseguró que todo el evento se desarrolle de manera segura, a los municipios de Viedma y de Patagones por su acompañamiento, y al público en general.

Cabe recordar que la Fogata fue declarada de interés cultural por el Concejo Deliberante de Viedma y el de Patagones.

¿Cuál es el origen de la fiesta de San Juan?

La fiesta de San Juan es una fiesta de origen pagano que servía para dar la bienvenida al calor en el hemisferio norte, y al solsticio de verano, y al frío en el hemisferio sur (y al solsticio de invierno), así como el acortamiento poco a poco de los días

Su origen proviene de hace miles de años, cuando se realizaban cultos al sol, puesto que estaba considerado uno de sus dioses y por ser el astro rey. Sin embargo, con la llegada del cristianismo, esta celebración fue cambiando aunque sigue manteniendo su esencia.

En la Biblia el 24 de junio aparece como el día en el que nació San Juan Bautista y que su padre Zacarías mandó encender una hoguera para anunciar el nacimiento de su hijo Juan.

El cristianismo asimiló esta tradición y la adaptó a su calendario, motivo por el cual se relaciona la costumbre de prender las hogueras con el nacimiento de Bautista.

Por su parte, la tradición pagana señalaba que encendían las hogueras para dar más fuerza al sol que ya va perdiendo fuerza y los días se hacen más cortos.

El mundo tiene sus propias costumbres para celebrar la noche de San Juan. En casi todas las celebraciones hay algo en común: el fuego.

 Este protagonista tiene dos simbologías: representa la oportunidad de purificar los pecados de las personas, de empezar de nuevo, de dejar lo malo atrás, de resurgir.

Con el fuego se rinde culto al sol que tan importante es para nuestra vida.

Hay quien salta sobre ellas para limpiarse, otros escriben sus deseos en papeles que queman en el fuego.

También es típico en muchos países que se lancen al aire farolillos de papel o linternas que llevan nuestros deseos e ilusiones hasta lo más alto del cielo.

No solo el fuego es importante en San Juan, porque purifica y quema todo lo malo, sino que también el agua tiene un papel principal.

Las brasas y el agua son elementos preponderantes en todas las culturas y no pueden estar ausentes en la noche de san Juan. En provincias del litoral por ejemplo se organizan celebraciones que se centran generalmente en el tránsito descalzos a través de un camino de brasas, donde es tradición que quienes lo atraviesen no sientan el calor, tampoco sufran quemaduras en sus pies.

Otra creencia muy arraigada es que el agua que corre por arroyos y ríos esa noche se encuentra bendecida, recordando la misión del santo: bautizar con las aguas del río Jordán. No en vano San Juan, el Bautista, el Precursor, como también se lo conoce, es el único santo de la Iglesia católica que celebra su día en el momento del nacimiento; los demás lo hacen el día de su partida a los cielos.

Te puede interesar