Atahualpa Martínez: una causa que ya no existe y la Justicia que nunca llegó
Se cumplirán este miércoles 15 de de junio 14 años del asesinato de Atahualpa Martínez Vinaya, un caso que conmocionó a la comunidad y que muy lejos está de resolverse.
Hace casi un año, la Justicia provincial resolvió archivar la causa, condenando a los familiares del joven y a todas las personas de bien a la eterna impunidad.
El argumento para tamaña decisión era la falta de pruebas nuevas para mantener la investigación abierta.
La causa tuvo detenidos, enjuiciados, y funcionarios públicos y observados, pero nada de eso sirvió.
Hubo dos procesos judiciales: el primero en 2014 con tres acusados que habían sido detenidos dos años antes. Los tres fueron absueltos y vueltos a juzgar en 2019, cuando otra vez obtuvieron una sentencia absolutoria.
Se trata de Felipe Carrasco, quien fue acusado por encontrarse en su casa una campera con sangre de Atahualpa, campera que era de Carlos Morales Toledo, otro de los imputados. La tercera acusada era Belén Fernández Barrientos, pareja entonces de Toledo.
La primera absolución se dio porque lograron comprobar irregularidades en el procedimiento por el cual fue secuestrada la campera.
Ya en el segundo proceso judicial, fue imposible cotejar que las manchas hepáticas eran de Atahualpa.
Entonces, las acusaciones, aunque no penales, recayeron en los investigadores: la fiscal de instrucción Daniela Zágari y el juez Carlos Reussi. Solo Zágari fue hallada responsable de mala investigación y pagó con 50 días de suspensión.
Pero en el segundo proceso se abrió la última luz de esperanza, que la misma Justicia se encargó de apagar tiempo después: los jueces que dictaron la sentencia absolutoria, validaron varios de los testimonios de los testigos, que mencionaban a Leandro Mildemberger como el responsable. Pidieron entonces al Ministerio Público Fiscal que se encargue de investigarlo.
Tiempo después, la causa pasó a archivo, y con esta decisión, la impunidad.