Denuncian abandono de persona en el hospital de Conesa: el fuerte testimonio
Familiares de un hombre de Conesa que falleció producto de un accidente cerebrovascular (ACV) denunció por abandono de persona al nosocomio de esa localidad. Si bien el deceso se produjo mientras estaba internado en Viedma, en el Zatti, sostienen que demoraron muchos días en traerlo y que mientras estuvo allá no le hicieron los tratamientos indicados.
La pareja del difunto (Guillermo Guaitillao, de 53 años), en diálogo con Mapuchito Noticias, contó lo ocurrido. Haciendo una cronología de los hechos, comentó que el 28 de abril a la mañana temprano lo llevó a la guardia porque tenía síntomas compatibles con un ACV. Dieron con una enfermera que estaba ocupada, buscaron a otra que le tomó la presión y le dio 140/90.
“Lo dejaron esperando 35-40 minutos en la guardia. Ingresó la doctora Angelina Malave, que estaba de turno en la guardia y comenzó a realizarle algunas preguntas. Nombre, apellido y la edad. Mi pareja respondió las preguntas, entonces empezó a contar los síntomas que tenía, -dolor de cabeza señalando la parte de la nuca, un ojo más chico que el otro (problema que le apareció esa mañana), uno de los brazos más caliente que el otro, perdida de la sensibilidad de una parte del cuerpo, la garganta cerrada que le había imposibilitado ingerir alimentos sólidos o líquidos (ni agua pudo tomar ese día), y mucho mareo-”, comenzó.
Luego explicó como siguió: “Frente a todo esto yo, que lo acompañaba, le digo “Doctora, ¿no siente que está gangoso para hablar, que la lengua se le traba?”, ella me respondió que era por la presión y lo medicó con una pastilla para la presión y otra para el dolor de cabeza; y lo envió a la casa”.
Ya de regreso, el cuadro no solo que no mejoró con la medicación, sino que empeoró. El hombre no pudo dormir durante toda la noche porque no podía tragar ni la saliva y se tenía que levantar para no ahogarse. Al otro día a la mañana, se levantaron y tenía la cara desviada y boca torcida.
“El día viernes 29 lo atiende el doctor Mario Torres, quien evaluó el caso como una posible parálisis fácil. Lo ingresó a internación y lo medicó. Le colocaron suero porque Guillermo desde el día anterior -ya habían pasado más de 24 horas- no consumía alimento ni ingería ningún tipo de líquido. A continuación, el doctor nos pidió comprar unas vitaminas para que de esta manera se volviera a reactivar el funcionamiento muscular de la cara. Guillermo estuvo todo el día en estas condiciones”, describió cómo fue el día después de que empezara la odisea.
“Vino el cambio de guardia, ingresó la doctora Barboza Hensey, y pedí hablar con ella. Según ella ya había sufrido un principio de ACV (posiblemente isquémico), que el daño en el cerebro ya estaba hecho y que lo derivarían para hacerle una tomografía por posibles coágulos que podrían haberse formado como consecuencia de lo que el ya venía desarrollando. La doctora nos comentó que estaba tratando de conseguir un turno para la tomografía pero que no había podido conseguirlo hasta ese momento. Guillermo pasó otra noche más en el hospital local”, sostuvo.
Finalmente, el sábado 30 –dos días después de su ingreso- consiguieron lugar para hacerle una tomografía en Viedma y dispusieron el traslado. En el medio del viaje el señor tuvo un paro cardiorrespiratorio. A la ambulancia no le andaba la sirena, por lo que solo intentaron hacerse de paso por intermedio de bocinazos.
Salió de esa situación y luego tuvo otro paro, ya casi llegando al Hospital Zatti. En el nosocomio de la capital rionegrina lo reanimaron y quedó internado en terapia intensiva, de la cual nunca más salió. Acá le dijeron que fue por “hipoxia cerebral global, ACV isquémico externo”.
“La familia de quien en vida fuera segundo Guillermo Guaitillao exigimos al director del hospital local, señor Alberto Giménez, que actué en consecuencia de lo relatado y aplicando la sanción que le corresponde a los responsables del abandono de persona que se hizo con Guillermo. Es un hecho que se pudo haber evitado si la profesional que lo atendió el día jueves, lo hubiera internado o derivado a un centro de mayor complejidad. Todos podemos equivocarnos, no saber cómo actuar, pero frente a la duda actúa de otra manera”, exigió la señora.
Luego, finalizó: “Fueron 4 doctores los que atendieron a Guillermo, pero queremos dejar en claro que el mayor abandono fue el día jueves, cuando lo atendió la doctora Malave y que con todos los síntomas que él presentaba lo envió a la casa nuevamente”.