Gustavo Scheverin, un creador de universos paralelos a través de sus pinturas digitales
Por Fernando Manrique
Fotos: Vanesa Schwemmler.
Las fotografías sirven para inmortalizar momentos, pero hay un estadío aún mayor: el de crear múltiples momentos con una misma foto. Esto es posible gracias a la magia de la tecnología y a base de mucho talento.
Gustavo Scheverin, ingeniero e informático que estuvo en la gestación del diario Noticias de la Costa se destaca por este don. A través de pinturas digitales, puede convertir la foto de un prócer en una pintura que representa a la canción "Hombres de Hierro" de León Gieco y hasta logró que dos maniquíes del teatro La Salamandra pudieran estar en una revista de fotos internacional.
A Scheverin le da pudor la denominación artista, pero con distintos programas de edición ha logrado verdaderas piezas de arte. Tuvo muestras en la asociación Amigos de lo Nuestro, en dos actos conmemorativos del 24 de Marzo, en la Casa de la Cultura de Patagones y en la Legislatura. Pero su fuerte está a través de las pantallas. Ya tiene mil creaciones, de las cuales muchas nacieron de una canción o de escena de cine, ya que tiene una vasta colección de discos de vinilo y álbumes con los cineastas clásicos de distintos géneros.
De sus mil creaciones, hay mil y una historias y esta semana buceamos en algunas de ellas en conversaciones en su casa.
Transformaciones permanentes
Consultado sobre sus inicios, indicó: "Yo siempre hice mis imágenes en el mundo material de las computadoras, porque a mí me tocó ser parte de los profesionales que introdujeron la tecnología digital a la gráfica, cuando empecé en el diario. Yo en particular trabajé mucho con las cámaras digitales, con la digitalización de las fotos. Cuando llegué al diario los fotógrafos todavía tenían cámaras analógicas y cuando llegaban revelaban el rollo. La digitalización se hacía por escáner y tuve una de las primeras cámaras digitales que hubo acá, que fue una Olympus".
Asimismo, agregó: "Yo hago todo en la computadora, lo muestro en redes sociales como Instagram y antes lo mostré en foros de fotografías. El hecho de que haya transformado alguna parte de mis trabajos en cuadros físicos ha tenido que ver con las muestras que tengo acá" y puso énfasis en que una característica que tiene la pintura digital "es que detrás de lo que se ve hay otras cosas iniciales y uno las va transformando. Uno tiene la idea de que el cuadro tradicional una vez que se hace ya está terminado, mientras que en el mundo digital se pueden retomar viejos trabajos y revitalizarlos con nuevas ideas".
Añadió: "A mí siempre me gustó la pintura y el cine y dentro de la pintura me gustan los surrealistas y los abstractos, porque hay belleza simplemente en los colores y en las formas. Y algo también me viene de la ingeniería, con el equilibrio, la simetría, la geometría y todo eso son cosas que he ido tratando de trasladarlas a las imágenes que creo".
A la vez que contó que tuvo que actualizarse de forma constante, por los distintos cambios tecnológicos que hubo desde los 90 hasta hoy. "Las cámaras fueron evolucionando, pasé de cámaras muy elementales a réflex digitales con la misma calidad que las cámaras analógicas y utilizando lentes, teleobjetivos y demás", a lo que luego se sumó la incorporación de los teléfonos móviles y los sistemas de edición.
Más de mil historias

Scheverin nunca busca una foto en particular. Así fue que pasó por el Museo de Cera de San Telmo, por un zoológico porteño, por la Plaza de Mayo o por la costanera de Viedma gatillando muchas fotos.
Después cuando se sienta a su PC comienza el proceso creativo, que puede demorar horas, días, semanas, meses o incluso años. A diferencia de un pintor con un cuadro tradicional, puede trabajar en una pintura digital con colores intensos y al rato con otra en blanco y negro, puede unir la foto de dos maniquíes con luces que sacó de otra parte y a la vez puede darle más retoques a un Hitler con una serpiente inspirado en el film "El huevo de la serpiente". Puede ir jugando con múltiples universos paralelos.
Esa intervención la definió como un juego con los trucos que ofrecen las cámaras y los softwares: como los desenfoques, el manejo de las luces con la apertura del diafragma o las cualidades que hoy tiene Photoshop. Aquí repasamos algunas de sus creaciones.

“Ombligo anclado”: una de sus obras es con una ancla que está en la Plazoleta de Patagones, la cual la intervino con el ombligo de su hija Julia -su modelo preferida que ha salido en múltiples fotos-. Se trata de un collage que mezcla una antigua reliquia y una parte humana, algo recurrente en sus figuras.
“El ojo que lo ve todo”: en el pueblo de Pedro Luro hay un colegio religioso donde guardan un hueso de muchos años y fue mutado con un ojo en el medio, con la simbología del ojo del poder.

“Los rayos del Androide”: en una fiesta de egresados fotografió las luces en el escenario, que luego los convirtió en rayos. Se inspiró en la frase final del Androide en la película "Blade Runner", que dice "He visto cosas que vosotros no creerán, atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir". Justamente, con su habilidad Scheverin retrató esos rayos.
“Intenso azul”: en este cuadro Julia aparece marcada con un azul total, como si fuera un personaje de la película "Avatar", aunque la edición fue anterior al largometraje, como si fuera una premonición.
“Escape de Eta Carinae”: se trata de un barco encallado en el puerto de San Antonio. A Scheverin se le ocurrió ponerlo en el espacio por la idea de "El Capitán Beto" del "Flaco" Spinetta. Al escape le agregó el nombre de la estrella Eta Carinae, que es una bomba de relojería que explotará como una supernova en millones de años y que podría afectar a la Tierra con rayos gamma, según los estudiosos.
“Dale gracias a tu ángel”: también se inspiró en Spinetta con su legendario tema que lleva el nombre de esta pieza de arte. Allí se ve a Julia abrazando a una estatua en lo que parece un incendio, lo cual simboliza al ángel que tiene su hija. Todos los elementos de la composición son originales de una sola foto, pero le aplicó su edición para darle un carácter fantástico.
De Viedma para el mundo

Nuestro entrevistado formó parte de una gran comunidad de fotógrafos que estaban abocados al foro "Foto Blur", que ya quedó extinto, pero ganó mucha popularidad antes de Instagram, Facebook, Twitter y todas las redes sociales que hoy son furor.
Allí había muchas interacciones y miles de trabajos compartidos que competían para salir en una revista con publicación mensual.
Y el talentoso que nació en Bahía Blanca pero fue adoptado por Viedma tuvo dos publicaciones en 2012, junto con otros genios de Europa, de Latinoamérica en general, de países asiáticos, de los puntos más recónditos del globo terráqueo.
¿Cuáles fueron sus obras? "El Secreto" fue la más destacada. Se trata de dos maniquíes que estaban en el teatro independiente "La Salamandra", debajo del Puente Viejo. Dos maniquíes que fueron transformados de tal manera que parecen dos humanos, uno transportándole su energía al otro. Esa sensación de movimiento fue aportada con luces colgadas en un pasaje de uno de sus viajes a Buenos Aires. Así funciona la magia, quita un elemento aislado de una fotografía y le agrega valor a otra.
La otra producción que integró una de las revistas fue una foto de su amiga Hebe Medrano, con otro maniquí de mujer. La foto original no dice nada por sí misma, pero Scheverin la compuso de tal manera que expresa un problema muy actual, el de la violencia hacia las mujeres.

Sin dudas, en esta nota quedamos en deuda, porque hay muchas más pinturas y muchas más historias en la colección del ingeniero. Pero como se dice en los circos, invitamos a que pasen y vean sus pinturas en su Instagram, por suerte hoy la tecnología nos deja todo esto a un click de distancia.