2022-05-02

El diario de los deliverys: la historia de cómo trabajan, con qué problemas se cruzan y cuánto ganan

El delivery o servicio de entrega a domicilio existe desde hace muchos años, sin embargo, el impacto de la tecnología y su entrada a los negocios de alimentos y bebidas ha generado un cambio significativo.

Pues  se trata de uno de los fenómenos más notorios de la actualidad y en plena expansión en virtud de que para muchos representa una comodidad a la hora de tener la comida lista cuando se vuelve del trabajo.

En Viedma, hay un centenar de repartidores, incluso una decena de mujeres. Como primer trabajo ha generado un cambio significativo en sus vidas ante la falta de otras posibilidades laborales.

El mundo delivery ya forma parte del paisaje urbano dentro de esta capital, y es habitual encontrar a los jóvenes reunidos en la plaza San Martín a la espera de que comiencen a llegar los pedidos mediante una plataforma digital.

Esta economía de plataforma ofrece cada vez más oportunidad para que este grupo pueda generar ingresos genuinos ya que unas 27 firmas comerciales están concentradas en el sistema, entre rotiserías y supermercados.

“Esta actividad está buena porque en Viedma no hay otras oportunidades laborales, y además como se trata de entregas de comida entre el mediodía y la noche, a quienes quieran, les permite estudiar”, destacan las y los jóvenes que se reúnen en forma cotidiana en ese paseo público.

Los ingresos por cada pedido que entregan ronda entre los 180 y 200 pesos, aunque oscilan de acuerdo a la distancia, y siempre la entrega se limitan al ejido urbano de la ciudad.

Habitualmente se los ve enfrentando todo tipo de clima. Y si bien cuenta con equipos de lluvia, algunos tienen complicaciones porque con el andar permanente y el agua en las calles, la humedad penetra igual en sus cuerpos.

Su actividad, tanto en motos como en bicicletas, concibe retos desde el punto de vista de la seguridad vial, y a veces a este grupo de trabajadores se los ve desafiando al tránsito ante cierta falta de cultura de respeto por el otro en las calles.

“A veces los automovilistas no respetan la derecha, pasan semáforos en rojo, no ponen los guiños, y a un compañero en bicicleta lo atropellaron y huyeron”, se quejan de las vivencias en las calles.

Te puede interesar