2022-04-22

Nuevos datos

Muerte del colectivero en el Zatti: "Desde que llegamos hasta que se desplomó pasó una hora”

Uno de los amigos dio más detalle. Contó que por hacer el trabajo de ingresarlo a la rastra y pedir atención, él médico los acusó de hacer disturbios.

Hace una semana, la muerte de Esteban Campetella, un chofer de colectivo de la empresa Ceferino, encendió las alarmas por un nuevo caso de desidia y mala atención en el Hospital Zatti. El nosocomio vuelve a estar en la mira por encima vez y esta vez se pide Justicia, para que los que tienen que pagar, lo hagan.

Días atrás, Juan Olivero, uno de los amigos de Campetella que esa noche fatídica estuvo con él contó cómo fueron los hechos. Brindó un panorama de lo acontecido, pero se prometió alzar la bandera de esa persona a la que consideraba su hermano, para que no quede impune.

Lo que se sabía de su anterior relato era que se descompensó en una cena familiar, le dijo a él y a Mauro –otro de los amigos- que le dolía mucho el pecho y el brazo izquierdo, que lo llevaran a la guardia. Lo hicieron, pero cuando llegaron, comenzó la inexplicable odisea. Sobre todo, porque son síntomas claros de un infarto. Lo sabe todo el mundo, sin ser un avezado en el tema porque los mismos médicos se encargan de informar que se tengan en cuenta estos síntomas porque es clave actuar rápido.

Pero en este caso miraron para otro lado y así lo explicó Juan un diálogo con Radio Noticias (105.5). “Al hospital ingresa con Mauro a hacer el parte y avisar que tenía esa dolencia. Le tomaron los datos, toda la parte protocolar, y le dicen que espere. A los 15 minutos lo hacen ingresar y le dicen que estaba bien, que se quedara tranquilo y que se podía retirar a su casa o que si quería esperar al médico, que lo hiciera. Él les dijo que no, que se quería quedar porque se sentía muy mal”.

“En ese momento llamé a Carolina, su mujer, para contarle y para que se acerque al hospital. Cuando llegó ella se pusieron a charlar y le volvió a agarrar la misma dolencia, pero más fuerte. Ahí se paran los dos y van a pedir por favor lo atiendan, que tenía el mismo dolor con el que había llegado. Estuvimos unos 30, 40 minutos más en espera hasta que abrieron la puerta, pero llamaron a otro que estaba en espera en la guardia que estaba llena. Ahí él se acerca y les pide por favor que lo hagan pasar, que no aguantaba más el dolor que tenía en el pecho… ese momento se desplomó en el piso”, agregó Olivero, claramente compungido por el recuero. 

Por otro lado, remarcó todo el periplo: “Desde que llegamos nosotros con él hasta que se desplomó en el piso pasó una hora. En el medio le dijeron que no tenía nada. Nosotros llegamos a tiempo, lo podrían haber salvado. Se hace duro, pero cuando Esteban se desploma hace como un último suspiro y uno nunca quiere entender que eso está pasando, pedimos por favor que lo agarren, había una persona con un ambo rojo, y nada. Lo miraban nada más. Entonces con Mauro lo entramos a la rastra, a los gritos, hasta que llegamos a una sala en la que había alguien en una camilla con 3 personas, el que estaba en la camilla pegó un salto y lo pusimos a Estaban en la camilla”.

Luego de eso, una vez más lo insólito, con un médico con una falta de predisposición inaudita. Lejos de atenderlo, siguió demorando la cuestión: “Nos sacaron porque dijeron que estábamos haciendo disturbios. Ahí intercambié palabras con un médico, que me dijo que tenía que esperar un parte antes de hacer un juicio de valor. Le dije que llevábamos una hora esperando afuera, y nos retiraron”.

“Lo curioso es que hay un cartel afuera de la guardia con los colores rojo, amarillo y verde, con las urgencias, y justamente este caso estaba en el rojo, como urgencia. Digo, hay un cartel afuera que nos está enseñando y ellos no lo llevan a la práctica. Esto me genera mucho miedo, ¿a dónde vamos a ser atendidos? Si me toca ir a la guarda del hospital y me dicen andate tranquilo a tu casa...no sé...que con estos síntomas te digan que no tenés nada, me preocupa y me angustia”, remarcó.

Por último, sostuvo que hay una causa abierta y que espera que haya una condena ejemplar. “La mamá de Esteban hizo la denuncia en la Fiscalía y ya se le está dando curso legal. Nos llamaron a declarar a nosotros, los que estuvimos con él. Tengo entendido que la Fiscalía actuó de oficio, pero de todas maneras la mamá tiene un abogado. Acá hubo abandono de persona. La chica de la recepción iba y daba aviso del estado en el que estaba Esteban. Eso nos consta. Fue a avisar varias veces y no se hizo nada”.    

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