Donaron una casita que ilusionó a los niños y a los pocos días fue destrozada
Cuando el personal del jardín del barrio Inalauquen llegó para abrir las puertas de la institución notó que la casita que una maestra donó estaba destrozada. De repente la tristeza invadió a todos.
La construcción de madera pertenecía a los hijos de una de las maestras, pero como ya habían crecido decidió donarla para que los niños puedan disfrutarla. Con mucha emoción le buscaron un lugar y la instalaron, pero solo pudieron disfrutarla durante pocos días.
“Hace una semana que tenemos esta casita donada en el patio de nuestro jardín, el número 10 del barrio Inalauquen. Fueron solo unos días que los niños la pudieron disfrutar. Descubrimos, cuando ingresamos descubrimos que la casita de madera fue destruida. Sentimos una gran pena y una gran impotencia de no lograr que perdure el patio de juegos que se merecen nuestros alumnos y que hace años queremos construir. Tristeza total”, escribieron en redes sociales.
Todos los trabajadores y colaboradores del jardín se mostraron muy apenados, ya que no entienden la razón para destruir algo que es de todos. El mensaje que expresaron fue claro: una institución es de todos y se construye en comunidad. Aunque algunos piensan que el Estado lo da todo, esto no es así. Maestros, padres y todo tipo de personas aportan para que los niños puedan ser lo más felices posible durante las horas que están en ese espacio.