Inédita intervención cardíaca en el Austral de Viedma: colocaron un dispositivo con conectividad
En los últimos días, los reclamos por cierta deficiencia en el sistema de salud, con profesionales que se aprovechan e intentan sacar tajadas económicas estuvieron a la orden del día. El foco estuvo puesto en un porcentaje alto de pediatras, que también –no en todos los casos-trabajan a desgano, con diagnósticos errados, y las consecuencias la pagan los menores.
En el medio de todo esto, vale destacar y enaltecer a aquellos que deja un legado. Esta semana, en el Sanatorio Austral de Viedma se llevó adelante una intervención sin precedentes. Sin dudas un antes y un después en lo que tiene que ver con la cardiología.
El servicio de hemodinamia Valle Inferior le implantó un cardiodesfibrilador a un joven de unos 20 años con miocardiopatía hipertrófica. Se trata de un pequeño dispositivo, de última generación que hace poco se empezó a implementar en el país. En la región es el primero que se coloca.
Es un dispositivo anatómico de tamaño pequeño y que como particularidad que permite la entrega de alta energía efectiva para el tratamiento de arritmias cardíacas. Su particularidad con los que se colocaban antes, es que este se puede monitorear a distancia gracias a su conectividad. Desde una computadora el mismo paciente se puede controlar que todo ande bien.
Ante esto, los saludos se multiplicaron para la doctora Marcela Albornoz, cardióloga intervencionista a cargo del servicio, al doctor Martín Calvelo, cardiólogo especialista en electrofisiología. También a quienes colaboraron en esto, el técnico radiólogo especializado en hemodinamia Luciano Rima, la licenciada en enfermería Aída Acuña, y técnico especializado representante de Abbot, St Jude Medical, Pablo Aleandri.