2022-04-16

No los frenan ni las multas: el enojo por aquellos que no respetan a los vecinos

Más allá de la recorrida de los inspectores, el "estaciono donde quiero" no se detiene.

Más allá de las advertencias y las multas que se multiplican, la gente sigue estacionando en cualquier lado, sin importarles mucho lo que generan. Distintas imágenes en zonas amarillas, en la puerta de garajes y hasta en las rampas, son moneda corriente.

Una simple recorrida por las calles céntricas de Viedma, sobre todo en horarios de oficina, demuestran cómo si vive. El caudal de vehículos buscando estacionamiento es grande y en este sentido, pareciera que vale todo, aunque ese todo sea perjudicar a terceros.

Lo que llama la atención de los agentes es que más allá de las multas, de la cantidad de actas que se elaboran, la situación no cambia. Ya se transformó en una lastimosa cultura que habrá que cambiar implementando otras medidas.

Solo queda el enojo y el fastidio de aquellos que lo sufren, cuando no pueden sacar sus coches por las entradas tapadas. También de aquellos que llegan a una esquina y no pueden ver bien si viene alguien porque la visión está tapada por un rodado mal parado.  

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