2022-04-08

INOLVIDABLE

A 21 años del "Topo Gigio", la historia detrás del icónico festejo de Riquelme

Un 8 de abril como hoy, pero de 2001, el Xeneize goleó 3-0 a River en el Superclásico, y pese a que todo fue fiesta para Boca, desde el palco observaba Mauricio Macri el particular festejo que el número 10 xeneize le dedicaba.

Juan Román Riquelme levantó sus manos, las colocó tras sus orejas, hizo un “Topo Gigio”, como diría en declaraciones a la prensa después, y de esa manera desafiante quebró su relación con la dirigencia y aceleró su salida de Boca.

Eran épocas donde el equipo Carlos Bianchi era una verdadera pesadilla para River, por lo que el resultado no generó demasiadas sorpresas. Tampoco sorprendió que Román fuera la figura excluyente.

Apenas pasado el minuto 70 de juego, cobran penal para Boca, que ya ganaba 1-0 con un gran gol de Hugo Ibarra. Riquelme tomó la pelota para ejecutar, se concentró y decidió rematar fuerte y cruzado. Franco Costanzo tapó su bombazo aunque no pudo contenerlo, por lo que el N°10 aprovechó el rebote y sacudió las redes. 2-0 y delirio.

Riquelme planificó cada paso de ese festejo. Corrió hasta la mitad de la cancha, detuvo furiosamente su marcha, puso sus dos manos detrás de sus orejas y se mantuvo inmóvil en esa posición escuchando el alarido de la multitud. Su mirada desafiante apuntaba a un sector estratégico; el palco oficial, donde a excepción de Mauricio Macri, presidente del club en ese momento, estaba gran parte de la comisión directiva.

Antes del silbatazo final, Guillermo Barros Schelotto marcaría el tercero, pero, ya esa altura del Superclásico, se hablaba de un solo tema.

La bronca de Riquelme hacia la dirigencia comenzó tras un pedido del enganche: quería un reconocimiento de dinero importante por los logros obtenidos, algo más de dos millones de pesos o dólares, que en aquel entonces era exactamente lo mismo. Boca venía de alzar tres torneos locales, dos Libertadores y una Intercontinental al ritmo de Román. Por entonces, su entorno aseguraba que recibía la misma prima que un juvenil del plantel, 240 mil pesos…

"El festejo es para mi hija porque le encanta el Topo Gigio", fue la irónica respuesta ante la pregunta obligada sobre tamaño festejo. Lo cierto es que la relación entre la dirigencia y el jugador ya estaba absolutamente rota.

Los 26 millones de dólares que el Barcelona pagó por su ficha, récord hasta ese momento para el fútbol argentino, más la decisión de Macri de anunciar un techo salarial inamovible para el plantel, aceleraron la salida del ídolo de Boca.

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