2022-03-30

A 40 años de Malvinas: “Los ruidos, los estruendos, las vibraciones y los olores fueron nuestras vivencias”

Rubén Pablos, actual director de Veteranos de Guerra fue uno de los soldados que estuvo en el conflicto bélico. En su caso, su regreso se dio un mes después de finalizado, ya que fue prisionero de los ingleses

Rubén Pablos es actualmente el director de Veteranos de Guerra de la provincia de Río Negro. Estuvo en el conflicto bélico de Malvinas y en la actualidad recorre la región explicando, argumentando, y también conteniendo a sus pares, que a 40 años de este horror todavía siguen padeciendo.

En aquella época, el Servicio Militar Obligatorio se definía por la suerte: un sorteo que implicaba los tres últimos números del DNI determinaba si el joven se salvaba (el famoso número bajo), o en que fuerza tenía que incorporarse. A Pablos le tocó el Regimiento de Infantería de La Plata, que estaba en la zona céntrica, sobre la calle 53.

Rubén comentó que el 13 de abril de 1982 partió, con el resto de sus compañeros, hacia Malvinas. Le tocó la tarea de reforzar Monte Longdom, a unos 8 kilómetros de la capital de las islas.

Claro, la guerra comenzó el 2 de abril, fecha en la que él, como la gran mayoría, no se imaginaba lo que iba a pasar: “Estaba de franco, en mi casa; y mirando televisión me enteré de que se había recuperado Malvinas. Recuerdo que pensé: qué bárbaro, estos tipos están haciendo historia. Y un rato más tarde me avisan que tenía que reincorporarme urgente”.

 “¿Quién conocía la guerra en la Argentina de 1982? Nadie. Teníamos 19 años y para nosotros al principio era algo así como una aventura. Como ir a un campamento pero con armas”, remarcó, para luego caer en la realidad: “Cuando cayó la primera bomba, cambió todo”.

Rubén va por las escuelas contando y también desasnando dudas de los estudiantes. Una de las consultas más reiterativas es si él y sus compañeros sintieron miedo en algún momento. “Siempre tuvimos miedo. El primer día nos tiritaban los dientes y pensamos que era el frío. Pero era el miedo. Los ruidos, los estruendos, las vibraciones, los olores… Fueron vivencias que fuimos sobrellevando”.

En su caso regresó un mes después de conflicto bélico. Sucede que el batallón en el que él estaba fue tomado de rehén. Hubo una negociación y tras llegar a un acuerdo, todos ellos emprendieron la vuelta a casa.

Liberado de todo eso, se instaló en Quilmes e intentó retomar sus estudios universitarios, pero ya nada fue igual. “La guerra me hizo perder capacidad de retener lo que leía. Traté de seguir la carrera pero no pude y al final abandoné”. En ese instante, buscando tranquilidad, se mudó a Bariloche, buscando alejarse del ruido y estar en contacto con la naturaleza.

Por último, en la entrevista con ANRoca, detalló qué le pasa por su cabeza cada vez que llega esta fecha. “Llega el 2 de abril y te pasa de todo por la cabeza. Desde los compañeros que no pudieron volver; los que volvieron y no están… en los últimos años murieron cinco veteranos por Covid y cinco más por otras enfermedades. Pero acá estamos. Tratando de que la causa Malvinas no se olvide nunca”.

Hoy la causa Malvinas está más viva que nunca y fue gracias a ellos, que también combatieron, sin armas, en el país, contra quienes los quisieron ocultar. Sin contención ni mucho menos derechos, fueron largados a la deriva. Con el tiempo se fueron juntado por motus propio y buscando ir saneando necesidades, contra viento y marea, pero por sobre todas cosas, para dejarles un legado a las próximas generaciones.   

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