2022-03-30

"Era un enfermo de los celos", así se lo describió al femicida Elvio Pazos

El fiscal Juan Pedro Peralta relató que el asesino ya tenía antecedentes violentos y ejemplificó que le pegaba a Rivero con botines de su trabajo. La Defensa quiso llevar el caso por el lado de que el homicida no está bien en su salud mental.

En los alegatos finales por el juicio por jurados contra Elvio Pazos, esta mañana se escucharon los alegatos finales de la Fiscalía, la Querella y la Defensa.

Juan Pedro Peralta, el fiscal que presentó la acusación contra el femicida de Carolina Rivero, dijo que Elvio Pazos "era un enfermo de los celos", respaldándose en testimonios de testigos que pasaron por tribunales.

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Asimismo, planteó: "Cuando estaban en reuniones familiares, si Carolina opinaba algo que a Pazos no le gustaba se ofuscaba, Carolina no podía mirar el celular frente a Pazos, la celaba todo el tiempo para ver con quién estaba y todo el tiempo sospechaba que estaba con 'machos'. A una testigo Carolina le contó que le había pegado frente al nene y que se había lastimado con un cuchillo".

Agregó que Pazos "le pegaba con los botines de trabajo -de una empresa constructora-. El hijo también hizo una especie de análisis donde dijo que la relación era un 1 por ciento buena y 99 por ciento mala".

Asimismo, mencionó que el nene “no puede nombrar a su maestra porque se llama igual que su mamá y sólo puede hablar de lo sucedido con su psicóloga” que también fue convocada como testigo y destacó entre otras cosas que el menor “era utilizado por el padre para controlar a la mamá”.

Diversos testimonios ajenos a la familia - aseveró el Fiscal- dieron cuenta que “Pazos sabía perfectamente lo que hacía”. Dijeron que el acusado ese día “estaba normal, tranquilo, el Pazitos de siempre”. Y contaron además los días previos mencionando los detalles mínimos que provocaban agresiones muchas de ellas con cuchillos y sólo dirigidas a la víctima.

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Los agentes de policía que llegaron al lugar de los hechos “también dieron cuenta que el hombre estaba lúcido cuando la mató”. Y un pericia de alcoholemia agrega además que “no estaba borracho, había consumido alcohol pero ello no le imposibilitada entender lo que estaba haciendo”.

Finalmente, enfatizó en los testimonios de los peritos que “nos permitieron mostrarles cómo fue la mecánica del hecho. Un hecho perpetrado por un hombre que entendía lo que estaba haciendo y cometió un homicidio con violencia de género provocándole 37 heridas punzocortantes la mayoría de ellas en el cuello, porque fue directo a las zonas vitales. Hubo una fuerte resistencia de ella por defenderse y él suprimió esa defensa con un golpe en la cabeza”.

“Pazos tenía pocas lesiones y todas superficiales, lineales y en la misma zona. Se las hizo solo”, aseveró recordando el testimonio de la médica del Cuerpo Médico Forense.

Carolina intentaba rehacer su vida – dijo Peralta- buscar la vida que se merecía. Logra irse de la casa y el día previo él la llama 10 veces por teléfono y le manda al hijo una foto de una muñeca cortada como forma de manipulación. La dominación seguía” y se reafirma con los últimos actos: el cuerpo tenía las marcas de dos manos ensangrentadas sobre los senos de la víctima y Pazos destruyó el documento de ella después de matarla.

Para finalizar, Peralta destacó que “no fue un hecho irreflexivo, súbito, inesperado. No hubo en el hecho emoción violenta, hubo en cambio instancias previas de humillación y violencia y en una escalada progresiva que terminó con los cuchillos. Una violencia que el hombre sólo dirigía hacia ella. No era una persona impulsiva, era violento con ella”.

El abogado de la familia de la víctima, Damián Torres fue el segundo en dirigirse al jurado. Dijo que “cada 30 de octubre va a ser un calvario para la familia, pero la muerte de Carolina empezó antes”. Mencionó el “acto de manipulación cargado de advertencias previas”, realizado por el hombre para que la mujer vaya ese día a la casa y mencionó los “celos y la violencia previa sólo iba dirigida hacia ella. Él no tenía impulsos, sólo era violento con Carolina”.

“Claramente estamos ante un homicidio calificado: era su ex pareja, había convivido con ella durante mucho tiempo y mató a una mujer, la mamá de su hijo en el marco de un contexto de género”, enfatizó agregando que la hipótesis de la defensa relacionada con la emoción violenta “no tiene los requisitos mínimos para que ustedes la consideren”.

“Que este 30 de marzo sea el día en que hagamos justicia por Carolina”, finalizó.

Por último el abogado Daniel Mayor, defensor del imputado precisó que “Elvio no estaba bien”, que la familia nunca lo impulsó a hacer tratamiento psicológico y que no se le podía pedir eso. “Él no podía manejar sus emociones”.

“No discutimos el homicidio, pero tuvo que pasar para que luego de ello lo analice una psicóloga (perito de esta parte) que verificó que Pazos tenía un trastorno mental”. “¿Puede un enfermo mental ser culpable de lo que hizo?”, se preguntó.

Añadió: “Pueden enviar a la cárcel a una persona enferma mental que en 18 años sin tratamiento vuelve a estar en la calle, porque la cárcel no resocializa. Hay que darle a Elvio un tratamiento adecuado para que se resocialice y se cure. Les estoy pidiendo que apliquen un atenuante que puede ser la emoción violenta”.

La jornada continuará con las instrucciones que el Juez Marcelo Chironi le dará al jurado, luego de lo cual el cuerpo pasará a deliberar.

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