La bajante del río Negro muestra en Viedma su máxima expresión
La crisis hídrica se hace notar en el tramo inferior del río Negro, y es muy observable en las costas de Viedma y Patagones.
Al producirse la bajamar, quedan al descubierto enormes bancos de arena que antes no eran visibles.
Esta situación queda al descubierto en la zona de la costanera Norte, ya caracterizada por los bancos de arena y por los islotes que emergen en el medio del río. También quedan a la vista sectores de pronunciadas barrancas.
Más allá de que la situación planteada es de severa preocupación, todavía no impide la normal captación de agua cruda para el proceso de potabilización y abastecimiento de los ciudadanos viedmenses.
Esto se debe al fenómeno de las mareas solo observable en los últimos 40 kilómetros del cauce del río Negro, antes de la desembocadura.
De todas formas, las alteraciones son evidentes, aunque con mayor impacto en localidades río arriba.
La explicación es sencilla: muchos años de sequía y escasez de nieve en las altas cumbres hacen que los ríos Limay y Neuquén reduzcan considerablemente sus caudales, precisamente los dos ríos que confluyen en el nacimiento del Negro.
Así las cosas, se decretó a mediados del pasado año la emergencia hídrica, tomando cartas en el asunto el Estado nacional.
Las prioridades para el aprovechamiento de poco caudal existente son el consumo humano y el riego de las producciones agropecuarias. Entonces el efecto más negativo se evidencia en la producción de energía.