Hailey Baldwin, la esposa de Justin Bieber, fue internada por un ictus: que és y sus síntomas
Hailey Bieber (25) fue ingresada de urgencia después de que los doctores le descubrieron un coágulo de sangre en el cerebro conocido como ictus.
“El jueves por la mañana, estaba sentada desayunando con mi marido cuando comencé a tener síntomas similares a los de un derrame cerebral y me llevaron al hospital”, comentó en el mensaje escrito en su red social Hailey, quien ya se encuentra recuperándose en su casa.
“Descubrieron que había sufrido un coágulo de sangre pequeño en mi cerebro, lo que provocó una breve falta de oxígeno, pero mi cuerpo lo había superado por sí solo y me recuperé por completo en unas pocas horas”, continuó.
Estoy muy agradecida con todos los increíbles médicos y enfermeras que me cuidaron”. Además, le dedicó unas palabras a aquellos seguidores que le han demostrado su cariño. “Gracias a todos los que se han acercado con buenos deseos y preocupación, y por todo el apoyo y el amor”, finalizó la joven modelo.
Hailey Baldwin sufrió este inesperado problema de salud tras regresar de la Fashion Week de París y semanas después de que su marido cancelara varios de sus compromisos por dar positivo en coronavirus.
Qué es un ictus
Tener un ictus significa que un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se ha roto o ha quedado tapado. Cuando esto ocurre, la sangre no llega a una determinada zona del cerebro, de modo que las células nerviosas afectadas no reciben oxígeno y mueren. De ahí, la importancia de actuar con la máxima rapidez.
Cuando la sangre no llega de una manera adecuada, la función de la parte del cerebro que ha quedado afectada se puede alterar de forma transitoria o permanente. De forma coloquial el ictus también se conoce como derrame cerebral, embolia, trombosis o apoplejía.
Cuáles son los síntomas
Los síntomas de un ictus dependen más de la localización de la alteración en el riego sanguíneo que de su causa. Se debe sospechar de un ictus ante:
- Cualquier pérdida súbita de sensibilidad o de fuerza en un lado del cuerpo.
- Pérdida de la capacidad de caminar.
- Imposibilidad de hablar.
- Alteraciones visuales, como la pérdida de visión en un ojo, o en un lado del campo visual, o visión doble.
En la mayoría de las ocasiones el ictus no causa dolor. Este es uno de los motivos por los que es frecuente que el diagnóstico del ictus se retrase. Además, es posible que la persona que tiene el ictus no sea consciente del problema, por lo que debe ser un acompañante el que lo identifique y busque ayuda.