Violencia de género: las voces de las usuarias de dispositivos duales o botón antipánico
El Ministerio de Seguridad de Río Negro presentó un estudio de 144 páginas sobre las experiencias de mujeres con dispositivos de monitoreo por causas de violencia de género.
En el trabajo, las protagonistas cuentan sus historias, y en la recopilación se advierte en cada una de las entrevistas que la implementación de los dispositivos conlleva una reorganización familiar cotidiana a manera de red ampliada. Tener el botón antipánico o el dispositivo dual generó efectos en cada una de estas mujeres y sus familias.
Una de las usuarias, por ejemplo, mostró hartazgo ante la repetición de hechos de violencia que parecían no tener ninguna consecuencia y cada vez eran más graves: "Yo no quiero ir. Porque tardo más en estar sentada allá, hacer la denuncia, de lo que él está ahí adentro, porque enseguida lo sueltan, y viene y me revienta a palos». Yo estoy podrida de hacer denuncias".
Inicialmente la mujer había solicitado custodia policial en su casa porque desconocía la existencia del dispositivo de monitoreo. Fue a partir de la intervención de un agente de la policía en particular que logró encontrarse con la Fiscal y acceder a una serie de medidas de seguridad que resguardaron su vida. Esas medidas tuvieron resultados ordenadores no solo para ella sino para su grupo familiar, hasta tal punto que actualmente pide que no cese la intervención.
Por un lado, la usuaria se mostró convencida de que «algo va a pasarle» si le sacan el dispositivo y, por el otro, estar bajo el sistema de monitoreo marcó un límite, un borde que le permitió retomar su actividad laboral, asistir a terapia, acondicionar su hogar destruido y sin mobiliario por las reiteradas situaciones de violencia y recuperar el vínculo con sus hijos/as, entre otros elementos de importancia.
Otra entrevistada contó que su Defensora fue quien lo solicitó como una manera más rápida de acceder al servicio de emergencias 911. Algo similar a lo que expresa una tercera usuaria, quien planteó que su experiencia con el botón antipánico se suscitó a partir de dos instancias: primero, el dispositivo le fue entregado luego de la cantidad de denuncias realizadas por violencia y, posteriormente, tras generarse una situación de extrema gravedad entre su expareja y la Jueza interviniente en la causa. Ante este escenario, su abogada y la Jueza acordaron la entrega.
En uno de los relatos, expresó que "nunca había llegado a ese extremo con el papá de los chicos, de esa manera tan violenta que vino esa vez, quererle pegar a las nenas (…) y perseguirme a mí y… no me mató porque yo justo llamé a los policías que estaban ahí. Pero yo calculo que sí… que, si no hubiesen estado los policías, yo no llego a la vuelta de la comisaría, yo calculo que me mata porque yo sé que algo sacó del bolsillo y… no sé, me hubiese matado. No la estaría contando ahora. Entonces cuando me dijeron de eso, yo digo sí".