TESTIMONIO EN PRIMERA PERSONA
La dura vida del zafrero de la cebolla, mal pago y con extensas jornadas laborales
La situación no es nueva, ocurre todos los años, pero esta vez los trabajadores de la cebolla decidieron hacer pública las pésimas condiciones en las que desempeñan sus tareas en el área productiva de la colonia agrícola del valle inferior y en el partido de Patagones.
En conversación con NoticiasNet, el trabajador de la cebolla Atilio García relató en primera persona cómo se trabaja y en qué condiciones lo hacen.
Temporada
Comentó que comienza en diciembre con la denominada “cebolla temprana”, cuya comercialización es a partir de enero y el trabajo se extiende hasta julio aproximadamente.
“Actualmente estamos trabajando en el descolando de la cebolla tardía, si todo marcha bien tenemos empleo hasta julio o primeros días de agosto”, afirmó García.
Al preguntarle cómo es el día a día del trabajador cosechero, explicó que “en mi caso vivo en el barrio 30 de Marzo de Viedma. Cuando trabajaba en Patagones me levantaba a las cuatro de la madrugada para ir hasta allá para tomar el colectivo en la balanza”.
Ahora trabaja en la zona del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), motivo por el cual su día se inicia apenas unas horas más tardes.
“En Patagones nos pagaba 2.400 pesos por día trabajando desde las 6 de la mañana hasta a las 16. El trabajo es de lunes a sábado. En Viedma es igual, con la diferencia que viene el comprador y manda cuadrilleros para que levante la cebolla, nosotros los cosechadores somos el último orejón del tarro y los que cobramos menos”.
A esta situación, añadió, que “tenemos que sumar que debemos pagarnos el transporte para ir a trabajar. Hoy en día contratar una combi o una camioneta para que nos lleve no baja de 15 o 16.000 pesos por mes. Es imposible para nosotros, que nos pagan 95 pesos la bolsa, costear un transporte”.
Por lo expuesto, la mayoría de los trabajadores hacen dedo para que los lleven hasta su lugar de trabajo.
“Si nos aumentaran el precio por bolsa podríamos pagar 500 pesos para que nos lleven a trabajar, pero hoy no podemos”, afirmó García al tiempo que añadió que “el productor no se hace cargo de nada. Todos los años ocurre lo mismo”, afirmó.
Inspectores
En cuanto al trabajo en la chacra, comentó que “el peón rural no tiene nada, ni siquiera tenemos baño. Vemos que van los inspectores de Trabajo, observan las condiciones en que estamos, pero no sabemos si harán multa o no. Si vemos que miran, se van y todo sigue igual”.
Lo relatado, explicó, “no es de ahora, hace años que venimos trabajando así, no hay agua fresca, no hay una sombra para descansar, no tenemos baños, nada. Todo el mundo sabe que la cebolla mueve mucha plata e incluso se exporta, pero nadie ponen una tarifa para que se pague un salario razonable a los cosechadores”.
En este orden, Atilio García afirmó que “no hay nadie que se preocupe por nosotros, somos alrededor de mil personas o tal vez más las que trabajamos en la cosecha”.
Consultado los trabajadores temporales que vienen de otras provincias, afirmó que “los cuadrilleros de San Javier tienen capital, tienen camionetas o combis para llevar a los trabajadores golondrinas. Nosotros vamos, trabajamos y la plata se queda acá, la gastamos en los negocios locales, ellos se la llevan, no dejan nada. La verdad que a la gente de Viedma y Patagones se nos complica bastante salir a buscar una moneda para nuestras familias”.