2022-03-12

RuNET

Rusia se podría "desconectar" y aislar del internet mundial

El Kremlin está en preparación de pasar sus redes a servidores nacionales para evitar un ciberataque exterior.

A partir de la invasión a Ucrania, es más fuerte el rumor de que Rusia podría desconectarse de internet global.

Para estas sospechas, hay varias pruebas:  El lunes se filtraron unos correos firmados por el viceministro de Desarrollo Digital, Andréi Chernenko, en los que instaba a las agencias gubernamentales a tomar varias medidas para recolocar todas sus redes en territorio nacional antes del viernes. Ante el revuelo que causó la noticia, el Kremlin negó que planea aislar el ciberespacio ruso del resto del mundo. No desmintió, en cambio, que vaya a hacerlo con las webs del Gobierno.

Moscú tiene la capacidad técnica para llevar a cabo el desconecte del internet global y además hay un proyecto aprobado desde el 2019. Este proyecto de internet soberano se llama RuNet y se ha probado con gran éxito.

¿Qué es RuNet?

Permitiría que internet siga funcionando en el país, aunque reconduciendo todo el tráfico de datos a servidores nacionales controlados por autoridades estatales. Dicho de otra forma, el Kremlin decidiría qué se puede ver y qué no. A efectos prácticos, los rusos no podrían acceder a páginas de fuera del país.

Entre las medidas propuestas a las webs gubernamentales en los correos de Chernenko destacan tres. La primera, cambiar los alojamientos de sus servicios hospedados fuera del país a servidores nacionales; la segunda, borrar de sus webs todo el código JavaScript obtenido de fuentes externas; y la tercera, cambiar sus direcciones a servidores con el sistema de nombres de dominio (DNS) ruso. Esto último es lo que traduce los protocolos alfanuméricos de cada sitio de internet en nombres legibles que se puedan escribir en el navegador.

En una red global no debería haber problema por estar firmado en otro lugar, pero en una que rompiese con el resto del mundo haría falta un DNS propio. Y esto es precisamente lo que suscitó el temor a la desconexión.

La idea de un internet cerrado en Rusia surgió en 2014, cuando el fundador del chat Telegram, Pável Durov, abandonó su anterior empresa tras enfrentarse con el Gobierno. Aquel año, el Ministerio de Telecomunicaciones ya probó sin éxito la desconexión de la red, y durante más de un lustro trató de bloquear la alternativa rusa de WhatsApp sin lograrlo nunca.

Sólo los problemas económicos de la compañía de Durov lo llevaron a cerrar un acuerdo en 2020 con las autoridades rusas para poder operar tranquilamente en el país a cambio de permitir el acceso al Servicio Federal de Seguridad (FSB) en sus investigaciones. Telegram ha sido todos estos años una de las principales vías de información en Rusia y Bielorrusia ante la represión de la prensa y las manifestaciones.

 “Si aíslan internet, no funcionará bien, aunque sí seguirán activos algunos servicios como los de los bancos, las transferencias, los pagos... Este tipo de compañías han duplicado su infraestructura en Rusia”, afirma Stanislav Shárikov, director de Tecnología de la ONG Roskomsvoboda. “Probablemente, habrá conexión con otros países. Si de pronto cierran internet, pienso que no todo el mundo podrá conectarse con el exterior, pero sí lo harán las personas que tengan algún conocimiento técnico”.

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