Una familia ucraniana que vive en Cipolletti, teme por los parientes que tienen en su tierra natal
Se trata de una familia de ucranianos que viven hace cuatro años en la ciudad de Cipolletti, y tienen muchos parientes que viven en su ciudad natal.
Cuando el presidente ruso Vladímir Putin ordenó lanzar una operación militar especial en Ucrania, especialmente en Donbás, un ucraniano de 29 años, que hace cuatro años reside en la ciudad rionegrina, intentó comunicarse con su madre, quien vive en un pueblo ubicado a 130 kilómetros de Kiev, la capital ucraniana.
“Ni bien me enteré de la invasión empecé a llamar a mi mamá pero no me contestaba”, contó Tomash en diálogo con LMNeuquén. El hombre contó que tenía miedo por la salud de su madre, de 50 años, mientras escuchaba la información sobre los ataques de las fuerzas militares rusas, con misiles y explosiones, que se registraban cerca de las grandes ciudades como Kiev, Odesa, Járkiv. “Al final pude comunicarme con ella que me contó que escuchaba las explosiones y las sirenas”, afirmó.
Por su parte, su esposa Eva Borshosh, de 24 años, expresó que también está preocupada por la seguridad de sus familiares. "Tenemos un vecino (por Putin) que siempre se mete en los países que están cerca y se hizo más grande al ganar los territorios. Siempre era como un enemigo. Putin está loco, quiere ganar el mundo”, aseguró la mujer.
Asimismo, su pareja, Tomash, coincidió acerca del mandatario ruso, y comentó que cuando vio por televisión las imágenes que mostraban la visita que a comienzos de febrero hizo el presidente argentino Alberto Fernández a Putin, dijo: “dónde está mi valija; porque las palabras de Fernández de hacer una puerta de entrada para que Rusia entre a América Latina es lo peor que puede hacer. Conozco muy bien a ese vecino y esa es una mala idea para la Argentina".
Según contaron, Tomash y Eva, oriundos de una ciudad ubicada a más de 900 kilómetros de Kiev, se conocieron cuando trabajaban de mozos en un restaurant. "Hace más de once años que estamos juntos. Para nuestra hija es muy difícil, acaso no lo demuestra pero vemos que está muy preocupada por lo que puede pasar con nuestras familiares allá", comentaron.
Sobre sus vidas en la Patagonia, Eva expresó: "mi papá llegó acá hace más de veinticinco años. Él me dijo que probara y que si me gustaba podía quedarme. Me gustó y después de un tiempo decidí empezar mi propio camino, abrimos el almacén porque hay que crecer y dividirse de los padres".
Cabe remarcar que la colectividad ucraniana es la segunda más importante a nivel mundial y representa alrededor del 1 por ciento de la población total argentina.