Ex combatiente: "en una guerra se pierde hasta el valor de la vida"
Cabrera, dialogó con Tocá Madera por Radio Noticias sobre su experiencia en un enfrentamiento militar, las sensaciones que tuvo hace alrededor de 40 años y lo que ha pensando en torno al reencuentro con su casco.
En primer lugar, dejó claro que “una guerra a mi modo de entender es lo más cruel que puede pasarle a la humanidad. En una guerra se pierde hasta el valor de la vida, es algo que no debería existir, pero el egoísmo hace que esas cosas puedan pasar”.
Posteriormente, recordó su historia desde que empezó el servicio militar hasta el momento que les tocó rendirse.
“Nos llevaron a Comodoro Rivadavia y nos subimos a un Hércules sin saber el destino. Algunos suponían que íbamos hacer un trabajo anual para endurecer al soldado, pero bien no sabíamos. Algunos jefes de alto rango sí sabían. En un momento miramos y era todo mar. Entonces nos dicen: soldados argentinos estamos sobrevolando nuestras islas Malvinas usurpadas por el imperialismo inglés, estamos en guerra”, narró.
“Llegar a Malvinas fue adrenalina pura, la inocencia de no saber nada, es el miedo, es decir estoy luchando por mi patria, es decir qué carajo hago acá. Son cosas que aunque pase el tiempo uno se pregunta. Pero bueno, hubo que acomodarse, preparar las armas por si había un ataque”, siguió.
“Aterrizamos, cuerpo a tierra hasta que estuviéramos en una posición tranquila. De ahí nos fuimos al pueblo que estaba a 14km aproximadamente. A las poquitas horas estábamos izando el pabellón. El recuerdo más lindo que tuve, la emoción más grande fue bajar la bandera inglesa y subir la nuestra”, contó.
Luego, fue consultado sobre la cantidad de días que estuvo en la isla.
“74 días, una semana y media prisionero. Estar prisionero no estaba en los planes de la mayoría de los soldados argentinos. Estuvimos tanto tiempo ansiosos diciendo vamos a liberar esto y nos vamos tranquilos a casa. Vimos perder la vida a nuestros camaradas, pasar hambre, frío, entonces no querías rendirte. Pero cuando nos dijeron alto el fuego, Argentina se ha rendido fue una sensación de montón de cosas, también había hartazgo, hasta acá llegué, di todo lo que pude. Son sensaciones muy difíciles de explicar. Con el tiempo te pones analizar y pensás que fue en vano entregar vidas”, explicó.
Desde su punto de vista había una diferencia notable entre ellos y los soldados ingleses, sobre todo en la razón de luchar.
“La bala de un FAL atraviesa a un profesional como a uno que no. Ellos no eran todos profesionales, había pibes más chicos que yo. Que tenían más conocimiento, pero no luchaban por una causa que les parecía justa, ellos van a una guerra porque les pagan, no lo hacen por amor a la patria como lo hicimos nosotros en ese momento. Estoy seguro que hoy lo haríamos igual, Argentina si tiene que levantarse aunque sea con un palo ataca” reveló.
Finalmente, se refirió a la posibilidad de volver a pisar Malvinas.
“Suponía no volver nunca más. Hay muchas cosas que nosotros olvidamos, nuestra cabeza es como una caja de pandora, tengo miedo que esa casa se habrá por ver y recordar determinados lugares que tienen nuestro suelo isleño”, dijo.
“Mi idea era nunca volver, pero con esto del casco si lo tengo que hacer por recuperar una historia de la historia de la patria y de mi vida”, sostuvo.
“El casco está y todo pero no lo podemos recuperar, yo no tengo los medios. Si algún día lo puede tener lo tendré pero no voy a hacer demasiado esfuerzo para que suceda. Argentina tiene demasiadas cosas importantes para hacer, esto no es tan importante, es un casco, es metal, simplemente quedará en el orgullo personal. Hay otras cosas por las que luchar”, cerró.