TIP DE COCINA
Dorado y jugoso: la solución definitiva para que el pollo al horno quede perfecto
Nada más rico que un pollo al horno dorado por fuera y con su carne bien cocida pero jugosa.
Te dejamos estos trucos infalibles preparar el pollo y llevarte los aplausos.
1.- Cómo sazonar el pollo para asar
Cuando se prepara pollo al horno, un importantísimo paso al que no se le suele prestar la atención que requiere es el momento del salpimentado, es decir, del añadido de la sal y la pimienta. A menudo, solo se salpimenta el exterior. ¡Error!, ya que, también, debés hacer lo propio en el interior, puesto que este aderezo, durante el horneado, se distribuirá por toda la carne y así lograrás jugosidad interior y un sellado de la piel para que quede crujiente.
2.- Trucos para conseguir que quede más jugoso
Para evitar que tu pollo asado te quede muy reseco, un consejo es frotarlo con agua y/o aceite de oliva justo antes de introducirlo en el horno. De esta manera, retendrá algo más de humedad, estará protegido ante la elevada temperatura y conseguirás retener los propios jugos del alimento.
Otro truco para dotarle de jugosidad y aportarle un toque de sabor especial, es untarlo con una manteca aromatizada. Esto es tan sencillo como batir mmanteca sin sal, a temperatura ambiente, con las especias y/o hierbas aromáticas picadas o molidas que consideres oportunas, las que más te gusten, y meterla en la nevera para que coja cuerpo. La sacás y untás bien la mezcla entre la carne y la piel de todo el pollo masajeándolo bien. Lo dejás reposar unos minutos y al introducirlo en el horno, se derretirá y le aportará una jugosidad y un aroma increíbles.
Un poco de jugo de limón y de algún licor como brandy es otra opción para aromatizar nuestro pollo pintando toda su superficie con este aderezo ayudándonos con una brocha de cocina. Incluso, un limón o una naranja previamente lavados, secos y cortados por la mitad, al igual que un atado de ajo y perejil.
3.- Es imprescindible precalentar el horno
Es probable que ya lo hagas, pero si no, no está de más recordarlo, porque precalentar el horno es un paso de esencial importancia para lograr nuestro objetivo. Para que nos quede el interior jugoso y la piel crujiente y evitar que se reblandezca, tenés que marcar previamente, unos 10-15 minutos antes, el termostato a una temperatura de 180-200ºC.
4.- Pautas para el horneado
Una vez que hemos introducido de esta manera el pollo en el horno, seguí estas recomendaciones: déjalo, a 180ºC, que se cocine durante 15 minutos, sacalo, dale la vuelta para apoyarlo sobre el costado contrario y hornea durante 15 minutos más. A continuación, colocalo con la pechuga hacia arriba y dejalo otros 30 minutos. Para acabar, situalo con la pechuga hacia arriba y horneá durante 25 minutos.
Otro consiste en elevar sustancialmente la temperatura, los útimos 10 minutos de horneado, para lograr una textura crujiente y el clásico color doradito y apetecible de los pollos que sirven en los restaurantes. Y si ves que la piel se ha dorado en exceso, probá a taparlo con papel de aluminio y acabar la cocción.
5.- Tiempo de reposo
Para que se asienten los jugos, una recomendación muy útil es sacar el pollo del horno y dejarlo reposar unos 10 minutos antes de cortarlo.
Aprovechá los jugos que ha soltado el pollo para preparar con ellos una deliciosa salsa: recogelos y ponelos en un cazo con un poco de caldo, vino blanco y jugo de limón, reducí y ya la tenés lista para salsear el pollo cuando lo sirvas.