INSEGURIDAD EN VIEDMA
Los golpes delictivos cambian de color como el camaleón
Las percepciones de temor, en la cabeza de las víctimas cuando son asaltadas, son verse frente a una intimidación verbal y un arma de fuego.
Pero el mundo del crimen evoluciona y ahora existen otras modalidades quizás porque resulta difícil conseguir un arma. Los motivos serían además que ya no hay tiempo por la necesidad inmediata de robar o no hay ganas de fabricar una “tumbera”.
Lo cierto es que en los últimos tiempos se han visto a algunos delincuentes emplear otros elementos de persuasión frente a las víctimas lo cual también resulta gravísimo. Por caso destornilladores como ya ocurrió en por lo menos unas tres oportunidades o bien una granada de gas lacrimógeno.
También se ha observado qué otro tipo de logística distinta emplean. De utilizar una bicicleta, pasar por una moto con tres sujetos arriba –como el caso del millonario robo a Pozzo Ardizzi- o sustraer el auto a las víctimas dejándolos abandonados como ocurrió en los últimos atracos a un anciano de calle Garrone y Alvear o la pareja de gente mayor en el barrio Las Flores.
En casi todas las denuncias, las víctimas quedan atadas, según se detectó en la mayoría de los hechos en que atacaron a personas mayores.