2021-12-26

NAUFRAGIO DEL BUQUE EL CÓNDOR

A 140 años de la unión de dos amores: Una de la tierra, el otro del mar y que dieron vida a un balneario

El balneario El Cóndor está rodeado de hechos históricos promoviendo su desarrollo a lo largo de tres siglos.

Del primer antecedente, hoy se cumplen 140 años porque el 26 de diciembre de 1881 naufragó en las costas cercanas a la desembocadura del río Negro un clíper dinamarqués llamado El Cóndor.

El velero transportaba champán desde Reims, Francia,  con destino a California intentando cruzar el estrecho de Magallanes.

No pudo, y las filtraciones detectadas el día anterior en el casco de la embarcación, decidieron al capitán John Havemann a encallarlo en la playa. Lo que no sabía es que en el lugar elegido había restingas, y por lo tanto en el choque contra las piedras,  se produjeron más averías.

Cuando los náufragos ganaron los médanos se encontraron que en una casa del cuidador de una estancia se había izado la bandera de su país. El cuidador era Pedro Martensen, casualmente también dinamarqués, y fue el primero en llegar al lugar del accidente.

Del buque se rescataron muchas pertenencias como el mascarón de proa y botellas de champán, entre otras cosas.

Casi todos los marineros de El Cóndor volvieron a su país de origen. Sin embargo, entre los tripulantes se encontraba  Peter Hansen Kruuse, un carpintero de a bordo, quien en los días subsiguientes a la tragedia se enamoró de María Martensen, una de las hijas del cuidador.

Tuvieron 15 hijos, y desde ellos, varias generaciones que hoy, aun siguen rememorando la historia de amor que nació del dolor.

Como consecuencia de este primer hecho histórico para los anales de la navegación por los mares del sur, el gobierno nacional construyó el faro Río Negro unos años más tarde. Comenzó a funcionar en mayo de 1887.

Entretanto, los curas de la Obra Salesiana de Don Bosco que provenían de Italia y estaban habituados a los baños de mar, valorados por sus propiedades curativas, también dejaron su sello en las inmediaciones de la desembocadura.

El 26 de enero de 1887, un contingente de alumnos, acompañados por los sacerdotes Píccono, Dallera, Aceto y Stefenelli, partió desde Viedma en dos barcas a remo, río abajo hacia la desembocadura, con el objeto de pasar algunos días de campamento agreste junto al mar, constituyéndose en la primera de los curas y sus discípulos hacia ese destino.

Los registros eclesiásticos señalan que se instalaron sobre la playa cercana a la confluencia del río y el mar, donde todos durmieron acostados sobre la arena y tapados con lonas.

Posteriormente, durante una de las jornadas de esparcimiento caminaron hasta la obra en construcción del faro, a más de cinco kilómetros de distancia, que sería inaugurado para el 25 de mayo de ese mismo año.

Desde el punto de vista administrativo, se sumó otro antecedente en virtud de que el boticario Jacinto Massini impulsó una avanzada para crear allí un sitio de veraneo.

Si bien la villa turística llevó su nombre el 22 de junio de 1920 la gobernación de Río Negro le otorgó el primer permiso de construcción en uno de los lotes. El 29 de diciembre de 1948 el gobernador Montenegro cambió el nombre y le dio el nombre de El Cóndor como homenaje a la primera referencia histórica.

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