INVERSIÓN, TRABAJO Y ENERGÍA
Zona Franca en Sierra Grande, clave para avanzar en el proyecto de Hidrógeno Verde
El proyecto de radicación de una planta de Hidrógeno Verde en Sierra Grande marcará un antes y un después en la historia de la localidad rionegrina. Una iniciativa que promete inversiones por 8.400 millones de dólares y 15.000 puestos de trabajo directo.
El primer paso, una especie de llave maestra para concretar esa propuesta, es la aprobación de la Zona Franca. Que significa, ni más ni menos, que un área donde no se cobrarán tasas arancelarias para importación ni exportación.
Clave entonces para introducir los insumos y equipos industriales que se necesitan para montar la planta; y para la exportación del hidrógeno.
La Zona Franca de Sierra Grande atravesó por diversos avatares en las últimas tres décadas. Desde su aprobación, en 1994, poco tiempo después del cierre de Hipasam y la mina del hierro, hasta 2000, cuando el proyecto se cayó, los serranos pasaron de la ilusión a la decepción. El primer convenio se firmó entre el gobernador Pablo Verani y el presidente Carlos Menem. Entonces se concesionó a la empresa minera francesa Carriere Dhainaut, que había propuesto inversiones por 7.5 millones de dólares. Pero no corrían buenos tiempos para las inversiones en Argentina y los galos nunca desembarcaron en el lugar. La concesión se dio de baja definitivamente en 2005 por inacción de la firma.
La gran limitación de aquella propuesta era la falta de asociación con otras propuestas productivas. Y la zona franca por sí misma no parecía un negocio que garantizara el retorno de la inversión. En este caso, la Zona Franca aparece como el complemento necesario de un proyecto de alto nivel. Pero no se limita a eso.
El intendente de Sierra Grande, Renzo Tamburrini, destacó las expectativas de los serranos en ese plano: “La aprobación en la Legislatura es el paso necesario para consolidar el proyecto de hidrógeno verde. Pero tendrá perfil amplio, no solo para generar energías renovables”. El jefe comunal especificó que se acordó con el gobierno nacional “que debe tener un perfil netamente industrial en un amplio espectro de actividades relacionadas, pero no limitadas al hidrógeno verde.
Agregó también que la iniciativa va a impactar “en un cambio de la matriz económica y energética de la provincia; va a ser un salto cualitativo en materia ambiental; va a dar un perfile industrial que no teníamos y a generar trabajo y empleo”, puntualizó.
La Legislatura se aprestaba este viernes a ratificar por ley el convenio firmado entre la gobernadora, Arabela Carreras, y el presidente Alberto Fernández asignando la Zona Franca a la zona de Sierra Grande.
Por su parte, el director de la Agencia de Inversiones de la provincia, Gonzalo Medina Cabrera, manifestó sus expectativas en que la zona franca produzca “un shock de inversiones y de demanda; empresas que se intereses en Río Negro en el en marco de la transición energética con hidrógeno verde”.
“La Zona Franca es un parque industrial que se administrará a través de un concesionario y donde distintos tipos de empresas se radican, manufacturan y exportan. Porque la zona franca rionegrina tiene un perfil exportador. La Zona Franca tiene que tener un objeto, tiene que ser industrial; y un perfil que definimos exportador”, remarcó.
Medina Cabrera explicó también que este gran parque industrial tendrá “exenciones impositivas, básicamente derechos aduaneros de importación y exportación, para que las empresas que importan y exportan sean más competitivas a la hora de comercializar. La zona franca ya quedó habilitada. Ahora tenemos tareas que hacer: conformar comisiones, redactar el pliego con Economía y otros organismos, para realizar el llamado a licitación de la concesión”.
La Zona Franca según la legislación
El Código Aduanero define a la Zona Franca como “un ámbito dentro del cual la mercadería no está sometida al control habitual del servicio aduanero y su introducción y extracción no están gravadas con el pago de tributos, salvo las tasas retributivas de servicios que pudieren establecerse, ni alcanzadas por prohibiciones de carácter económico”.
La concesión debe realizarse por licitación pública nacional e internacional. Y el adjudicatario deberá realizar las obras de infraestructura y conexiones de servicios básicos en la zona franca que sean necesarios para su normal funcionamiento y que formen parte del proyecto aprobado por la comisión de evaluación y selección y la autoridad de aplicación.
Entre los diferentes trabajar que deberá poner en marcha, se encuentra la urbanización y construcción de edificios para las distintas actividades; asegurar la prestación de servicios de agua, luz, gas, telecomunicaciones, fuerza motriz, calor, refrigeración o cualquier otra clase de servicios necesarios para las operaciones de la zona franca, y dictar su propio reglamento interno con aprobación del comité de vigilancia, ajustado a la legislación y reglamentaciones vigentes.