Abusaron y mataron a golpes a su hija de 3 años: cuál fue la condena
Mía Aguirre fue asesinada en septiembre de 2014 en La Plata, luego de ser víctima de maltrato y abuso sexual. Soportó un infierno durante meses pero, ¿cuál fue la condena que recibieron su mamá y su padrastro por estos delitos?
El Tribunal Oral en lo Criminal 1 condenó a Sergio Argañaraz por la violación y posterior homicidio de su hijastra. Recibió una pena de 45 años de prisión. Él era el acusado de haberla matado a golpes en septiembre de 2014, cuando ella tenía 3 años. Era la pareja de la mamá de la nena, Cecilia Cabrera, que también fue sentenciada.
En cuanto a la madre, los jueces la condenaron a 8 años de cárcel por “homicidio calificado por el vínculo”. Entendieron que hubo circunstancias extraordinarias de atenuación, ya que era víctima de violencia de género por parte de su concubino. Por este motivo su pena fue tanto más corta que la de Argañaraz. Asimismo, los jueces del Tribunal dispusieron que cumpla la sentencia con arresto domiciliario.
La fiscal de juicio, Silvina Langone, había solicitado prisión perpetua para Cabrera, al imputarle el delito de “homicidio calificado por el vínculo”. Por otra parte, había pedido 45 años de pena para su pareja, Argañaraz, al acusarlo por “homicidio simple en concurso real con abuso sexual con acceso carnal contra una menor y aprovechando la condición de convivencia preexistente”.
Langone inculpó a la madre por omisión, es decir por no haber hecho nada para evitar el bestial homicidio. Al padrastro lo acusó como como autor material.
La defensa del imputado pidió la absolución y sostuvo que “no hubo intención de matar y el abuso sexual no existió”. Además, requirió que se le aplique una pena menor, al entender que no pueden aplicarse más de 25 años de prisión, a su criterio, el máximo previsto por la ley. La defensa de la mujer solicitó la absolución al alegar que Argañaraz fue víctima de violencia de género.
En la audiencia declaró un médico genetista. Él confirmó la hipótesis de la violación, al demostrar que los hisopados practicados a la víctima revelaron rastros de PSA, una sustancia que proviene exclusivamente de la próstata.
También estuvo presente el testimonio de los médicos que atendieron a Mía en el 2014, en el Hospital Larrain de Berisso. Ellos expresaron que recordaban muy bien ese caso porque “jamás habían visto algo tan atroz”. Sostuvieron que la menor presentaba lesiones de vieja data, compatibles con maltrato infantil y “desgarros y hematomas en la zona anal”.
Ante esa situación, los profesionales habían dado aviso a la Policía. Luego de eso pensaron que los acusados “no iban a volver”. Sin embargo lo hicieron cinco horas más tarde. Su justificación ante el estado de la niña fue que “se atragantó con comida y los golpes eran producto de los intentos por reanimarla”.