CHATARRA Y CEREBRO
¿Sufrís ansiedad o ataques de ira?: quizás estés alimentándote mal según la ciencia
Investigadoras en el campo de la nutrición y la salud mental, y autoras de The Better Brain (Un cerebro mejor), aseguran que muchas personas en nuestra sociedad experimentan hambre cerebral, lo cual les afecta las funciones cognitivas y la regulación emocional.
Dado que las opciones alimenticias en nuestra sociedad se han inclinado fuertemente hacia los productos ultraprocesados, necesitamos conocer la evidencia científica sustancial que prueba que la ingesta de micronutrientes influye en la salud mental, especialmente en la irritabilidad, la rabia explosiva y el estado de ánimo inestable.
La evidencia científica es vasta, aunque se menciona tan poco en los medios que no mucha gente está familiarizada con ella.
Más de una decena de estudios de países como Canadá, España, Japón y Australia han demostrado que las personas que tienen una dieta saludable de alimentos integrales tienen menos síntomas de depresión y ansiedad que las que consumen una dieta pobre (mayoritariamente de productos ultraprocesados).
La irritabilidad y el estado de ánimo inestable frecuentemente caracterizan la depresión, así que es relevante que múltiples estudios independientes hayan demostrado que enseñarles a los pacientes con depresión, que tenían dietas relativamente pobres, cómo cambiar a alimentos enteros propios de la dieta Mediterránea, conllevó mejoras significativas.
Una dieta Mediterránea es típicamente alta en granos enteros, frutas, vegetales, frutos secos, legumbres, mariscos y grasas no saturadas como el aceite de oliva.
En uno de esos estudios, aproximadamente un tercio de las personas que cambiaron a una dieta de alimentos enteros, además de seguir su tratamiento regular, notaron que su depresión estaba en remisión después de 12 semanas.
Esa remisión en el grupo de control que recibió el tratamiento regular pero no cambió la dieta se dio en menos de 1 de cada 10 participantes.
El grupo que siguió una dieta de alimentos enteros también reportó un ahorro de casi 20% en su presupuesto alimenticio. Este último detalle ayuda a disipar el mito que consumir productos ultraprocesados es una manera de ahorrar dinero.
La evidencia de que la irritabilidad, la rabia explosiva y el estado de ánimo inestable se pueden resolver con una mayor ingesta de micronutrientes proviene de estudios que evalúan los suplementos de micronutrientes en los tratamientos de problemas de salud mental.
Una mayor conciencia pública sobre este asunto está limitada por la desafortunada búsqueda de soluciones mágicas: estudios de un solo nutriente a la vez. Esa es una forma común de pensar en la causalidad (para el problema X, necesita la medicación Y), pero no es así como funcionan nuestros cerebros.
Para sostener el metabolismo cerebral, nuestros cerebros requieren de por lo menos 30 micronutrientes para garantizar la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, así como para descomponer y desechar subproductos metabólicos.
Muchos estudios de tratamientos con múltiples nutrientes han encontrado una mejor regulación del estado de ánimo y una reducción de la irritabilidad y la rabia explosiva, incluso en investigaciones aleatorias controladas con placebos de niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y desregulación del estado de ánimo.
La evidencia es clara: una población bien alimentada está mejor capacitada para soportar el estrés. El hambre cerebral oculta es un factor modificable que contribuye a explosiones emocionales, agresión y hasta pérdida de urbanidad en el diálogo público.