2021-12-14

AMBIENTE

¿Una loba buscó ayuda humana?

Personal de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático fue  avisado por visitantes que en el apostadero de Punta Villarino había un lobo marino hembra con “algo” incrustado en el cuello.

Cuando los técnicos se acercaron para dominarla y ayudarla observaron que tenía clavado un espinazo (trozo de vértebras y espinas de pescado) en el cuello.

Mediante una serie de maniobras pudieron  extraerlo y limpiar la herida con agua oxigenada, y de inmediato, la loba fue liberada para que vuelva a su apostadero.

Al día siguiente, para sorpresa de los especialistas, la loba apareció alejándose de la manada en dirección a dos de las integrantes del equipo de guardas ambientales.

Llegó muy cerca y entonces notaron que tenía una herida nueva del otro lado del cuello, tal vez provocada por los otros lobos

Se quedaron  asombradas, sin duda la loba las había reconocido en señal de pedido de auxilio para que la curen nuevamente.

La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro dispuso desde hace varios años una vigilancia permanente en Punta Villarino, en San Antonio Este para proteger a los lobos marinos que allí descansan.

Se instaló una casilla con dos guardas ambientales que, además, realizan tareas de educación ambiental y control del área.
Los lobos marinos de Punta Villarino atraen a más de 1.000 visitantes por fin de semana. Este asentamiento de lobos marinos de un pelo no es una colonia reproductiva, sino un sitio de descanso durante las mareas altas que alberga todos los días entre 70 y 90 lobos.
Además de los lobos marinos, Punta Villarino posee otros valores naturales que la definen como un sitio clave dentro del Área Natural Protegida Bahía de San Antonio. Aquí también descansan y se alimentan una gran variedad de aves playeras migratorias. 
Asimismo, en sus aguas, es común ver el delfín nariz de botella o tonina y sus pastizales naturales y médanos albergan una variedad importante de aves y reptiles.
El Área Natural Protegida Bahía de San Antonio ocupa las áreas naturales en torno a San Antonio Oeste y Las Grutas. Protege restingas, playas, islotes, médanos, cañadones y montes de chañar y su propósito es conservar la biodiversidad que allí existe.
Esta área protegida es mundialmente reconocida por tratarse de un sitio de descanso para aves playeras migratorias como el playero rojizo, cuyas poblaciones han declinado en forma alarmante. Así como también posee la población más estable e importante del país del delfín nariz de botella y el caballito de mar.

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